Comentario al Evangelio del

Óscar Romano, cmf.

A la paz de Dios:

Preparados, listos, ya. Como en una carrera. A sus puestos. Claves de la espera según el evangelio.

Tener la cintura ceñida. Siempre con un ojo abierto. No bajar nunca la guardia.
Estar con las lámparas encendidas. Para ver y para que nos vean.
Atentos a la llegada del Señor. Que viene, sin hacer ruido. Discreto. En cada persona y en cada acontecimiento.
Viene de boda. Trae un mensaje de fiesta y de esperanza.
Llama. Estar preparados para escuchar. Son tantas las llamadas que recibimos cada día…
Se le abre. Estoy a la puerta y llamo, si alguno me abre entraré y cenaremos juntos.
El Señor se pone a la mesa y nos sirve. Viene con él su salario, y su recompensa le precede.

“Vigilar significa no dejar que se entumezcan nuestros músculos, porque, como los atletas y peregrinos, necesitamos tenerlos en plena forma para el arduo camino. Significa no distraerse, no amodorrarse, no instalarse, satisfechos con lo ya conseguido. En medio de una sociedad que parece muy contenta con los valores que tiene, somos invitados a vivir "en tiendas", sintiéndonos peregrinos, con la esperanza vigilante y activa del que se siente miembro de esta Iglesia peregrina que es el pueblo cristiano. Vigilar significa tener la mirada puesta también en los "bienes de arriba». Porque este mundo es camino, y no meta. Nos conviene de cuando en cuando mirar el destino que marca nuestro billete, para que no nos encandilemos en exceso por las estaciones de paso”. (J. ALDAZÁBAL).

Las otras bienaventuranzas. Además de las clásicas, recogidas en Mateo y en Lucas, el evangelio esconde otras felicitaciones. Aquí hay una de ellas. Felices los que permanecen en vela porque se sentarán al banquete del reino de los cielos.

Vuestro hermano y amigo
Óscar Romano, cmf.

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