Comentario al Evangelio del

Carlos Latorre, cmf

LA ASUNCIÓN DE MARIA AL CIELO

Queridos amigos:

Para comprender mejor lo que significa la Asunción de María al cielo tenemos que partir de su relación con Jesús. La maternidad crea entre María y su Hijo un vínculo corporal y espiritual. Y esta unión tan especial tiene su culminación cuando  María sube en cuerpo y alma al cielo. "Con razón no quisiste, Señor, que conociera la corrupción del sepulcro, la mujer que por obra del Espíritu Santo concibió en su seno al autor de la vida, Jesucristo", rezamos en el prefacio de la Misa.
La Madre que ha sufrido junto a la cruz de su Hijo Jesús participa de su resurrección con la exaltación gloriosa en cuerpo y alma al cielo. 

En la lectura del evangelio hemos escuchado el  Canto de María. Con Jesús ha llegado un cambio decisivo a la historia de la humanidad, tal como la ve y la quiere Dios: Los que no cuentan, los pobres y olvidados, los humildes y los hambrientos, pasan a ser los protagonistas.

Dice María: "la misericordia del Señor llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos".

El Dios misericordioso que canta María pone en marcha un cambio que transforma este mundo y al que nos invita a participar a todos los cristianos.

María ha sido propuesta por la Iglesia a la imitación de los cristianos no precisamente por el tipo de vida que Ella llevó en Nazaret, sino porque en sus condiciones concretas de vida, Ella se adhirió total y responsablemente a la voluntad de Dios; acogió la palabra y la puso en práctica; porque su acción estuvo animada por la caridad y por el espíritu de servicio; porque fue la primera y la más perfecta discípula de su Hijo Jesús.

Siempre que alejamos a María de nuestra vida, los cristianos empobrecemos nuestra fe, pues nos cerramos a ese Dios que se nos ha ofrecido como Hijo en los brazos de una madre. María siempre nos anima con estas palabras: “haced lo que Él os diga”. Esta es la mejor actitud  para todo discípulo de Jesús.

La Asunción es fiesta de esperanza y de alegría que nos invita a levantar nuestros ojos y nuestro corazón a ese destino de felicidad que Dios ha preparado para todos sus hijo y al que la Virgen María nos ha precedido. Por eso la invocamos con tanta confianza, para que un día podamos alegrarnos a su lado.

Vuestro hermano en la fe.
Carlos Latorre
Misionero Claretiano

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