Comentario al Evangelio del

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos y amigas:

Hoy la Palabra nos abre a un nuevo personaje que, lleno de sabiduría, se alegra del nacimiento de Jesús. Se trata de Ana, la profetisa que se encuentra con el niño en el Templo. Como a toda persona que se encuentra con Jesús, Ana sale transformada de ese encuentro. “Y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén”.

Han pasado muchos años… pero las cosas importantes no cambian. Porque hoy sigue habiendo muchos que aguardan la liberación de nuestro mundo, de sus violencias, de sus corruptelas… Muchos que sueñan el mundo como Dios lo soñó… donde la gente sea capaz de vivir como hijos y hermanos... porque para eso fuimos hechos.

Por eso Jesús, desde la eternidad, sigue acercándose a toda persona, para tocar su vida y transformarla. Jesús tiene una palabra y un aliento para todos, y a todos quiere dar algo. Parafraseando a San Pablo, a los padres, para que den lo mejor de sí a sus hijos, huyendo tanto del permisivismo como del autoritarismo; a los hijos, para que se preparen para ser la generación que mañana lleve adelante nuestro mundo; a los jóvenes, para que de todas las ofertas de nuestro mundo plural, seleccionen aquellas que les construyan y construyan humanidad; a los mayores, para que no dejen de aportar su experiencia y su sabiduría a los que venimos detrás; a los niños, para que sigan creciendo –como Jesús- en estatura, sabiduría y gracia, ante Dios y ante los demás.

Este es mi deseo para ti y para los tuyos. Que el Señor Jesús toque también tu vida y te transforme. De todo corazón.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF (luismanuel@claretianos.es)

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