Comentario al Evangelio del

Julio César Rioja, cmf

Queridos hermanos:

Es la fiesta de la dedicación de la Basílica de Letrán, construida en el año 324 por el emperador  Constantino, primer emperador cristiano, que se bautizó en su inauguración. Dejando la historia a parte, que sería muy interesante, es la sede del Obispo de Roma, el Papa es Papa, por ser el Obispo de Roma, como nos ha recordado alguna vez el actual. Su titulo no es el de Romano Pontífice, Vicario de Cristo (que por cierto, estos eran los pobres), Sumo Pontífice, Santo Padre y otros nombres que le atribuimos sacados del momento en que el cristianismo pasó de ser perseguido a religión oficial del imperio. Por lo tanto esta Basílica es el centro de toda la cristiandad: “Madre y cabeza de todas las iglesias de la ciudad y del mundo”, aunque la mayoría  consideramos el centro al Vaticano.

En el Evangelio y en San Pablo se dice qué nosotros somos los verdaderos “templos”, qué podemos adorar a Dios en cualquier sitio “en espíritu y verdad”, “hablaba del templo de su cuerpo”, parece ser la persona y no el templo lo más sagrado. No es cuestión de llenar esto de citas, pero Jesús no parece que fuese en demasiadas ocasiones al templo, tenía otros templos en las calles, en las casas, en los caminos. Y para celebrar la última cena (Eucaristía), tampoco escogió un templo, más aún, los primeros cristianos se reunían en las casas para celebrar, rezar, charlar. Iglesia significaba la comunidad reunida, no un edificio, menos aún si la llamamos Basílica que es un término auténticamente romano. Nos paso algo... Quizás Jesús tenga que liar otra vez el látigo, como hoy en el evangelio, para recordarnos quién son los templos vivos a los que no se puede injuriar, machacar, expropiar, denigrar, matar, esclavizar…

¿Qué sentido tiene la fiesta de hoy?, nuestra tradición ha hecho de los edificios un lugar de encuentro, en el templo material recibimos los sacramentos, nos encontramos con la comunidad, rezamos, son lugar de referencia en las plazas de nuestros pueblos, está Cristo sacramentado, recuerda la historia de tantos siglos, nos evoca la Iglesia universal. Son un oasis en medio de la ciudad, lugares donde beber del Evangelio y de otros templos vivos para salir y continuar el camino. Cuando Jesús dice dónde quiere estar, dónde se le tiene que reconocer, se trata de lugares sencillos, cargados de humanidad, de cotidianidad, lleno de rostros, y donde las piedras sólo son las personas, las piedras sólo sirven si visibilizan y celebran todas estas presencias.

La fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán nos tiene que ayudar a recordar que toda la Iglesia trasparenta el Reino de Dios, que el lugar sólo sirve si hace visible los sueños de Dios.  Que unidos a nuestro Papa Francisco, buscamos ser una Buena Noticia en el mundo, ser “defensores de los empobrecidos”. El templo debe de ser lugar de encuentro con Dios, nuestras asambleas, nuestra vida comunitaria expresan, dicen, trasparentan, invitan a ser lugares de encuentro. Y sobre todo nos unen a toda la Iglesia y al Papa que nos ha dicho que los pastores deben de oler a oveja y por deducción nuestros templos, los de piedra y argamasa huelan a pueblo, una casa donde la alfombra es para los empobrecidos, (los Vicarios de Cristo).

PD: Os animo a escuchar una canción, puede servir para reflexionar sobre el Evangelio de hoy.

LA CASA DE MI AMIGO (Ricardo Cantalapiedra)

La casa de mi amigo no era grande,
su casa era pequeña,
en casa de mi amigo había alegría
y flores en la puerta.
A todos ayudaba en sus trabajos,
sus obras eran rectas.
Mi amigo nunca quiso mal a nadie,
llevaba nuestras penas. (bis)

Mi amigo nunca tuvo nada suyo,
sus cosas eran nuestras.
La hacienda de mi amigo era la vida,
amor era su hacienda.
Algunos no quisieron a mi amigo,
le echaron de la tierra,
su ausencia la lloraron los humildes,
penosa fue su ausencia. (bis)

La casa de mi amigo se hizo grande
y entraba gente en ella.
En casa de mi amigo entraron leyes
y normas y condenas.
La casa se llenó de comediantes,
de gentes de la feria.
La casa se llenó de negociantes,
corrieron las monedas. (bis)

La casa de mi amigo está muy limpia,
pero hace frío en ella.
Ya no canta el canario en la mañana,
ni hay flores en la puerta.
Y han hecho de la casa de mi amigo
una oscura caverna,
donde nadie se quiere ni se ayuda
donde no hay primavera. (bis)

Nos fuimos de la casa de mi amigo
en busca de sus huellas,
y ya estamos viviendo en otra casa,
una casa pequeña,
donde se come el pan y bebe el vino
sin leyes ni comedias.
Y ya hemos encontrado a nuestro amigo
y seguimos sus huellas. (bis)

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