Comentario al Evangelio del

Fernando González

Queridos amigos:

Hoy Amós parece un sindicalista en vísperas de una huelga general. Después de poner a caldo a los que exprimen al pobre (¡atención, ofrece datos!), habla de un extraño regalo que Dios va a dar a la tierra. Dios regalará a la tierra hambre ... "de escuchar la palabra del Señor". ¡Cómo desearía que este "regalo de Dios" llegara hoy a nosotros! ¿Quién nos va a abrir e apetito de Palabra? ¿Quién nos va ayudar a beber en este manantial que puede poner en nuestras vidas más el agua de la alegría?

La escena de la comida de Jesús en casa del recaudador Mateo nos desborda por todas partes. Pertenece a ese género de historias que son reacias a la domesticación. Quizá hoy podríamos contemplar la escena "desde el rincón de Mateo". La película "Jesús" (1999) de Roger Young recrea con originalidad este punto de vista.
Mateo se siente desconcertado por el gesto de Jesús. Lo aprecia sobremanera (porque comer con uno es entrar en comunión con él), pero, al mismo tiempo, se siente tan indigno que duda entre la alegría y el abatimiento. Cuando uno no sabe si llorar o reír es que ha sido tocado en su centro personal y los mecanismos de defensa se baten en retirada. Los demás apóstoles comen, pero a regañadientes. Les da cien patadas en el estómago tener que aceptar la comida de un indeseable como Mateo. Pero, claro, ven a Jesús devorando los alimentos con tanta fruición que no tienen más remedio que seguir su ejemplo.

Toda experiencia de perdón es una película inédita. Nadie cree en la fuerza liberadora del perdón hasta que no la experimenta en sus carnes. Para la mayoría, perdonar a los indeseables (¡compón con libertad tu propia lista!) es una reacción de débiles que sólo sirve para perpetuar la cadena de injusticias. Para Jesús -y para los pocos que viven como Jesús- perdonar es la única manera de sacar del infierno a los muchos hombres y mujeres que se hunden en él. O sea, que es el único camino para hacer ese "otro mundo posible", según dicen los chicos de la antiglobalización.

"Oiga, ¿qué puedo hacer yo por mejorar este mundo podrido?". "Perdonar, colega, perdonar, dejarte invitar por los indeseables y permitir que les salga a borbotones toda la ternura que llevan enterrada". Jesús lo dice con una fórmula que más de un galeno ha explotado a beneficio propio: "No tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos".

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