Comentario al Evangelio del

C.R.

Queridos amigos:

Hemos llegado al revolcón de Pablo, que constituye el prólogo obligado a los capítulos que los Hechos van a dedicar al tal Saulo-Pablo. Este personaje ya había aparecido, como personaje secundario, en el relato de la muerte de Esteban. Lucas tuvo mucho interés en acentuar su manía persecutoria para poner de relieve su posterior “manía evangelizadora”.

¿Qué podemos decir del relato de su conversión? Lo primero que se me ocurre es lo que, hace ya bastantes años, nos explicaba el profesor de Nuevo Testamento. En este relato de la conversión, como en los dos posteriores narrados por Lucas (cf Hch 22,3-21; 26,2-23), por ninguna parte aparece el famoso caballo del que supuestamente se cayó Pablo. Pero me temo que a estas alturas de la película va a ser difícil cambiar el guión. Lo de "caerse del caballo" ha pasado al arte, a la literatura y hasta al habla popular. Una vez que una expresión se encarna en el pueblo, no hay manera de eliminarla.

Con caballo o sin él, lo que nos interesa ahora es caer en la cuenta de algunos detalles:

  • El encuentro de Saulo con el Señor Jesús también se produce “en el camino”, concretamente en el camino de Jerusalén a Damasco, del centro a la periferia.
  • Por primera vez se denomina “camino” al estilo de vida de la comunidad cristiana: Todos los que seguían el nuevo camino, hombres y mujeres.
  • Se da una identificación entre Jesús y su comunidad: Soy Jesús, a quien tú persigues.
  • Antes de comprender y creer, Saulo vive su “triduo pascual”: Allí (en Damasco) estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.
  • A diferencia de los otros dos relatos de conversión, en este cobran importancia las mediaciones eclesiales en el proceso de la fe. Ananías representa la figura del mistagogo: Hermano Saulo, el Señor Jesús que se te apareció cuando venías por el camino (¡Ojo al camino!), me ha enviado para que recobres la vista y te llenes de espíritu Santo.
  • El fruto del encuentro es el anuncio: Se puso a predicar en las sinagogas afirmando que Jesús es el Hijo de Dios.

¿Qué significa hoy convertirse? Cuando examinamos algunos relatos de conversiones, caemos en la cuenta de que, de un modo u otro, se reproducen los elementos que Lucas describe en la conversión de Pablo. Leyendo el relato con ojos de hoy, teniendo como fondo el desafío evangelizador, ¿podemos aprender algo? ¿Vemos con claridad alguna nueva perspectiva? ¿Nos ayuda este relato en nuestra tarea de acompañar a aquellos que están siendo alcanzados por la gracia del Señor? Y, más directamente aún, ¿entendemos mejor lo que nos está pasando a nosotros mismos?

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