Comentario al Evangelio del

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos y amigas:

El Evangelio de hoy sigue introduciéndonos en ese misterio de la Pascua. Poco a poco, los discípulos van reconociendo que el que se entregó por ellos vive y da vida. Y hoy nos lo concretan en cuatro realidades.

En primer lugar, la vida de Cristo se percibe en el corazón de quien, sabiéndole presente, pasa del miedo a la confianza, de la angustia a la Paz.

El Resucitado se hace también comida, cuerpo que se puede tocar. Comienza el relato diciendo que los de Emaús le habían reconocido “al partir el Pan”. Jesús se ha quedado con nosotros de manera fuerte en la Eucaristía. Por eso no puede haber fe sin Eucaristía, ni Eucaristía sin fe.

En tercer lugar, Jesús Resucitado se hace presente en la Palabra: toda la Escritura se entiende desde Él y en Él se cumple todo. Lo humano y lo divino. Él es el principio, guía y meta del Universo. Y la Palabra nos lo revela y nos lo hace presente.

Y por último, el Resucitado se hace presente en su Iglesia que es enviada al mundo. “Vosotros sois testigos de esto”. Eso es la Iglesia: la comunidad de los que, a través de Jesús, hemos conocido a Dios Padre y somos testigos de su vida y de su Reino. Esa Iglesia enviada a hacer lo mismo que Jesús, con la palabra y con las obras, en especial con los más necesitados, presencia vicaria del Señor.

Ojalá puedas tú también reconocer al Resucitado en tu corazón, en la Eucaristía, en la Palabra y en la Iglesia enviada al mundo… a seguir las huellas de Jesús.

Dame, Señor, la sensibilidad
para descubrirte presente
allí donde Tú estás.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez, claretiano (luismacmf@yahoo.es)

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