Comentario al Evangelio del

Fernando González

Queridos amigos y amigas:

José de Nazaret debería inspirar nuestra manera contemporánea de vivir la fe. De entre los muchos aspectos de su figura, este año, al hilo del evangelio, podemos acentuar uno: José es un “buscador angustiado” de Jesús. Y lo busca, junto con María, porque antes lo ha perdido, o, por lo menos, no ha caído en la cuenta de que Jesús se ha quedado en Jerusalén. En este relato encuentro un verdadero itinerario de fe para nuestros días.

  • Sus padres iban todos los años a Jerusalén. José y María son presentados en conjunto (sus padres). Este detalle llama la atención porque, por lo general, se habla de María y de José en singular. Ambos aparecen como buenos israelitas, devotos de Dios a la manera tradicional (como era costumbre). En este José cumplidor veo reflejadas a millones de personas que, de buen corazón, viven la religiosidad que recibieron de su familia y que la expresan como aprendieron a hacerlo de niños.
  • Sin que sus padres se dieran cuenta. Atentos a las costumbres, José y María no perciben que Jesús se ha ido. No hay mala intención en su actitud, pero no caen en la cuenta de que Jesús va más allá de una religiosidad tradicional. Ya no es un niño que se limita a hacer lo que hacen sus padres. ¿Cómo descubrir que a menudo también Jesús va más allá de nuestra religiosidad sincera pero demasiado rutinaria? ¿Podemos perder a Jesús por estar pendientes de nuestros asuntos?
  • Se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Es la reacción de María y de José después de una jornada de caravana. Imaginan que Jesús no se ha ido del círculo de los cercanos, que permanece con los de siempre. Es, a menudo, nuestra reacción, cuando consideramos que Jesús es patrimonio nuestro, de los que hemos creído en él toda la vida. Podemos distanciarnos un poco porque, a la postre, siempre estará al alcance de la mano. Y, sin embargo, Jesús siempre está cerca, pero no es prisionero de nuestros caprichos.
  • Volvieron a Jerusalén en su busca. La primera búsqueda fracasa. Intentan la segunda. Esta “vuelta” a Jerusalén se inserta en la cadena de “vueltas” que tanto le gustan a Lucas (vuelven los leprosos a dar gracias, vuelve el hijo pródigo a la casa del padre, vuelven los de Emaús a Jerusalén). Es como volver al centro. Para Lucas, Jerusalén es el escenario de la manifestación del Señor. Y José y María se ponen en camino. No es que den marcha atrás, sino que enderezan el camino. ¿Dónde buscamos nosotros hoy al Jesús que se nos ha escapado? ¿Qué significa hoy volver a Jerusalén?
  • A los tres días lo encontraron en el templo. Parece que toda desaparición de Jesús necesita un ciclo de tres días (murió, fue sepultado, resucitó). Jesús “resucita” para José y María, como si el hallazgo de Jerusalén fuera un anticipo de la resurrección definitiva. Todo encuentro con Jesús está marcado por la lógica pascual.
  • Al verlo, se quedaron maravillados. Imagino a José y a María descubriendo a “otro” Jesús. ¿Es posible que ese que habla a los doctores sea nuestro hijo, el que corretea por las calles de Nazaret? Jesús es siempre distinto a como lo imaginamos. Jesús nos sorprenden, desborda nuestras expectativas ¿En qué nos maravilla Jesús hoy?
  • Tu padre y yo te hemos estado buscando muy angustiados. Impresiona la descripción de Lucas. No se trata simplemente de una búsqueda, sino de una búsqueda con el corazón encogido, con la conciencia de haber perdido lo más preciado de sus vidas. Conozco a personas que, tras años de alejamiento de la fe, buscan a Jesús con angustia. Lamentan el tiempo perdido, creen que han jugado con la gracia de Dios y desean, por todos los medios, volver a creer en Él. José y María no desesperaron. Primero buscaron en la caravana, luego en la ciudad. Por fin ...
  • Ellos no comprendieron lo que les decía. ¿Qué pasó por el corazón de José y María al oír las palabras de Jesús respecto de los “asuntos de su Padre”? ¿A quién se estaba refiriendo? Es probable que a José se le revolvieran sus viejos recuerdos. Es duro dar con Jesús y cuando uno cree que todo va a ser como antes, caer en la cuenta de que algo nuevo ha sucedido y de que ya no se entiende.
  • Jesús fue con ellos a Nazaret y les estaba sumiso. El Jesús insumiso se vuelve sumiso. Y va con ellos a Nazaret. Nada será igual para José y para María. ¿Y para ti y para mí?

Muchas felicidades a todos/as los/las que lleváis el nombre de José o alguno de sus derivados. Tenéis una inmensa suerte. En vuestro nombre está escrita una historia de búsqueda y de encuentro con Jesús. Que San José os acompañe en vuestra aventura de fe.

Vuestro hermano en la fe:
Fernando González

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