Comentario al Evangelio del

Oscar Romano, cmf

A la paz de Dios:

Para acabar la semana un evangelio delicioso.

Va para el que dijo: que cada uno se apañe como pueda. Allí había mucha gente. Y Jesús sabía que llevaban ya muchos días con él. Poco habían traído, poco les quedaba, poco se iban a llevar. La gente que seguía a Jesús eran personas sencillas que vivían con lo puesto. A Jesús le da lástima. No es de los de “que cada uno se apañe como pueda”. Lo suyo: qué puedo hacer yo para apañar la vida de los demás.

Va para el que dijo: una cosa es predicar y otra dar trigo. Sí, mucha palabra bonita pero al final son todos igual… Jesús no. Toma los panes, da gracias al Padre levantando los ojos al cielo, los parte y reparte.

Va para el que dijo: con esto no tenemos ni para empezar. Para quien solo entiende la vida desde los cálculos. Jesús no entiende de prudencias y cálculos. Los discípulos no paraban de contar: panes y personas. Tocamos a poco. Pero Jesús, no. El amor solo es amor cuando llega hasta el final.

Voy acabando. Va para el que dijo: oye, Óscar, no seas tan ingenuo, me dice alguno: seguro que el milagro no fue para tanto, que la gente tenía más comida que la que decía tener. Vale, amigo, le digo: no seas ingenuo tú, ¿qué milagro es mayor sacar de lo poco mucho o conseguir que la gente entregue todo lo que tiene? Milagro de generosidad, se llama eso.

Vuestro hermano y amigo
Óscar Romano, cmf.

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