Comentario al Evangelio del

Rosa Ruiz, Misionera Claretiana

Queridos amigos y amigas:

En la primera lectura de hoy continúa el relato vocacional de Moisés. Hoy saborea el nombre de Dios, el único que llama, que sostiene, que envía… «El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros." Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?. Dios dijo a Moisés: «"Soy el que soy"; esto dirás a los israelitas: "Yo-soy me envía a vosotros."»

Muchos creyentes han bebido de estas palabras o mejor dicho de estas cuatro misteriosas letras: YHWH. Muchos biblistas han escrito sobre el modo más adecuado de traducirlo: “Yo soy”, “soy el que soy”, “soy el que está siendo”… Sea como sea, la experiencia de fondo seguramente podemos tenerla todos, cada uno a nuestra manera. Es experimentar el sobrecogimiento de saber que “yo-no-soy”, “EL-ES”, y solo en Él voy siendo algo.

Parece un trabalenguas pero no lo es. Haberlo experimentado es haber vivido el descanso y la paz de sabernos en Dios, en Alguien que da consistencia a mis inconsistencias, alivio a mis agobios, ligereza a todo lo que me pesa y tira para abajo. Este Dios misterioso, siempre mayor, siempre inaprensible para nosotros, es a la vez el hombre Jesús, el Cristo que nos mira y nos invita a descansar con Él: “Venid a Mí los cansados y agobiados...” Repensar hoy nuestros agobios y nuestros descansos puede ser una de las posibles claves para ir definiendo poco a poco si soy YO el criterio último de mi vida o EL-ES. ¿Cómo y dónde descanso? ¿en quién y cómo busco refugio y alivio?

Ojalá, Señor, tengamos suficiente lucidez para no dejarnos atrapar en otros yugos ni cargar otras cargas que no seas Tú mismo y tu Reino. Amén

Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz, Misionera Claretiana

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