Comentario al Evangelio del

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos y amigas:

¿Has pensado alguna vez cómo te gustaría que te recordaran cuando ya no estés? Puedes probar a hacer el ejercicio: una frase corta, varias palabras que expresen aquello más genuino tuyo, aquello por lo que querrías ser reconocido…

En la liturgia de hoy hacemos memoria de alguien al que la Palabra describe como “hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe”. Unas pocas palabras para describir toda una vida…

Hoy celebramos la Memoria de San Bernabé, apóstol. Es uno de los personajes importantes de las primeras horas del cristianismo. Llamado “apóstol”, no fue uno de los doce, aunque probablemente sí que formó parte del grupo de los setenta y dos que Jesús envió a proclamar el Evangelio. En el libro de los Hechos se nos dice que, en un momento dado, Bernabé vendió su finca y el producto que de ella obtuvo lo entregó a los apóstoles para distribuir entre los pobres. Más adelante, fue elegido para la evangelización de Antioquía.

Con el tiempo, llegó a ser un gran colaborador de San Pablo quien a su regreso a Jerusalén, tres años después de su conversión, recibió de Bernabé apoyo ante los demás apóstoles, e intercesión para obtener la aceptación del resto de los apóstoles de Jerusalén a su ministerio. Con él recorrió diversos lugares de Asia Menor, anunciando el Evangelio. En el segundo de esos viajes, surgió un conflicto entre Pablo y Bernabé, y se separaron. Más tarde se volvieron a encontrar como amigos, misionando en Corinto.

La historia de Bernabé nos habla de muchas cosas que siguen siendo valiosas, dos mil años después: la amistad con el Señor, de la que parte todo; la llamada a la misión, para que otros puedan conocer la Buena Noticia; la generosidad de desprenderse de aquello que nos ata, para estar más libres y más dispuestos para lo importante; el trabajo en equipo, sumando y multiplicando en lugar de restar y dividir; la aceptación del conflicto, cuando surge, buscando la mejor solución y reconciliándose cuando llegue el momento…
San Bernabé, un “hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe”.

Gracias, Señor, por tantos hombres y mujeres de bien.
Hazme a mí, también, uno de ellos, según tu voluntad.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez, cmf (luismanuel@claretianos.es)

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