Comentario al Evangelio del

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos y amigas:

Hay quien dice que estamos en la “cultura de la queja”. En medio de la situación de dificultad que viven muchas personas, hemos creado todo un lenguaje y unas acciones mediante las que expresamos nuestro descontento, de las más variadas maneras. Y, parafraseando a Qohelet, habría que decir que “hay un tiempo para la queja”, sí, pero también ha de haber “un tiempo para la alabanza”. Porque si sólo vemos lo que falta, nos perderemos todo aquello que ya está. Si sólo nos quedamos con lo imperfecto, dejaremos de apreciar las maravillas que nos rodean. Si en nuestra boca sólo tiene voz la “maldición” (de “decir mal”), nos iremos olvidando de la “bendición” (“decir bien” de las cosas y de las personas).

En el evangelio de hoy, Jesús se dedica a bendecir. Dice bien de los pobres de espíritu y los mansos, porque heredarán la tierra y el Reino. Dice bien de los que lloran y buscan la justicia, porque recibirán consuelo en sus afanes. Dice bien de los misericordiosos y los limpios de corazón, porque verán a Dios. Y dice bien de los que trabajan por la paz, o los perseguidos por causa de la justicia o de su nombre, porque recibirán su recompensa. Dice bien y les llama a alegrarse en medio de su dificultad.

En los tiempos de Jesús, también había quien prefería “maldecir”: a los pecadores, por no cumplir la ley; a los romanos, por ocupar el territorio; a los enfermos, por traer la impureza… En medio de tanta maldición, Jesús quiere ser, primordialmente, bendición. Habrá un tiempo para el enfado, para la palabra dura, para el látigo en el templo… pero la vida de Jesús es, fundamentalmente, bendición.

Y si Jesús se dedica a bendecir, es porque el Padre también quiere ser bendición. Dios comienza la historia de salvación bendiciendo: diciendo bien de la creación, de la vida, del ser humano… Habrá tiempo para la queja, para la decepción, incluso para el enfado… Pero la primera palabra es la bendición. Ojalá que también sea la última, en tu vida y en la mía.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez, cmf (luismanuel@claretianos.es)

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