Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      Hoy es un día para ponerse de blanco. Comienza el Triduo Santo pero lo hace con vestido de fiesta. Hoy celebramos la institución de la Eucaristía, la fiesta grande, el tesoro mayor, la celebración de las celebraciones, el diamante de mil brillos, inagotable en su riqueza, fuente de la vida cristiana, sueño de fraternidad inagotable y promesa del reino. Todo eso y mucho más.
      La Eucaristía se entrevera en este día con el lavatorio de los pies. Las dos primeras lecturas aluden de una forma más directa a la Eucaristía. La primera del Éxodo hace memoria de aquella primera pascua judía que significó la liberación de la esclavitud de Egipto y el comienzo de la travesía en el desierto hacia la Tierra Prometida. La segunda de la primera de san Pablo a los corintios hace memoria de la última cena de Jesús con sus discípulos, cuando el recuerdo de la primera pascua celebrada en Egipto se transformó en el recuerdo del liberador que ofrece su vida como signo de una nueva alianza.
      El Evangelio parece que cambia de tema pero en realidad es el mismo. El lavatorio de los pies es otra forma de hablar de la Eucaristía, del encuentro fraternal de hermanos que ponen su meta en el servicio mutuo, simbolizado en Jesús mismo inclinándose ante los pies de sus discípulos y lavándoles.
      La Eucaristía es encuentro de hermanos, es recuerdo de Jesús, es momento para compartir la fe, la vida y la esperanza. También los dolores y las penas. Y todo con la presencia santa, amorosa, del hermano mayor, de Jesús el que pasó por la muerte y muerte de cruz pero, también y sobre todo, el que resucitó abriéndonos a la vida y a la esperanza más allá de los límites que nos parecen insalvables. Y sabiendo que en el centro de la mesa, presidiendo, está el Padre de todos, el que nos ama hasta dar la vida por nosotros.
      La Eucaristía es promesa y es compromiso. La Eucaristía se celebra en las iglesias y fuera de ellas. Cada vez que alguien da de comer a un hambriento, que lava los pies al necesitado, está celebrando la Eucaristía. Está haciendo vida de la eucaristía y eucaristía de la vida. Está construyendo el reino. Está haciendo este mundo mejor. Está cumpliendo la voluntad del Padre. Está dando gloria a Dios porque la gloria de Dios es el bien de la persona. ¿Qué otra cosa tenemos que hacer los cristianos sino celebrar la Eucaristía?

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