Comentario al Evangelio del

Fernando Prado, cmf

Incluso para muchos de aquellos judíos de buena voluntad las palabras de Jesús resultaban atractivas, sugerentes, convincentes, llenas de verdad y profecía. Hasta tal punto, que muchos creyeron que también algunos de los mandatarios y jefes de los fariseos, como Nicodemo, se habían dejado embaucar.

La reacción de los “reaccionarios” es clara: hay que quitárselo de en medio. Está embaucando al pueblo e incluso confundiendo a la gente de buena voluntad. Que quede claro: ¡no es de los nuestros!

Hay mucha gente “de buena voluntad”, que escucha la Palabra y la acoge como una propuesta de vida. No son pocos, incluso alejados de la institución eclesial. Hay mucha gente de buena voluntad en nuestro mundo que escucha con atención y respeto la Palabra de Jesús y también la voz de la Iglesia. Durante estos intensos días de Iglesia lo estamos viendo.
 
Me viene a la memoria aquella respuesta de Jesús a los apóstoles cuando ellos le contaron que había algunos echando demonios en su nombre. La respuesta de Jesús fue una respuesta abierta y clara: “Quien no está contra nosotros, está con nosotros”. Y esta es nuestra fe. La fe de los apóstoles en la que se basa la nuestra. Hay mucha gente de “buena voluntad” que no está “contra nosotros” y, por tanto, está “a nuestro favor”. No hay que sofocar esta “buena voluntad”, ni la colaboración, ni el diálogo, o la buena disposición desde posturas cerradas, quizá ideológica, política u ortodoxamente correctas. A veces, la norma, la ley estrecha, la falta de visión, cierra las puertas del reino a muchos y mata la verdadera profecía. Nuestra fe, sin embargo, es una fe que se basa en la fe de los apóstoles que escucharon decir aquello de Jesús: “Quien no está contra nosotros, está a nuestro favor”. No lo olvidemos.

Con afecto,
Fernando Prado, cmf 
 

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