Comentario al Evangelio del

Rosa Ruiz, Misionera Claretiana

¿Por qué nos gusta tanto ser lo que no somos?

Leemos hoy el relato primero de la Creación en Génesis. Siempre bello. Siempre sugerente. Siempre Dios recordándonos de dónde venimos (¡de Él, en Persona!) y  a dónde vamos (¡llamados a crecer y crecer siempre, hasta Él!). Realmente, ¡que admirable es tu Nombre, Señor, en toda la tierra!

Y sin embargo, con qué facilidad dejamos de ver esta bendición especial de Dios sobre todo lo creado… ¡Cómo nos gusta enredarnos -a veces- en ritos, purificaciones, vueltas y más vueltas, para hacer bueno lo que ya es bueno desde su origen en el corazón de Dios! ¡Cómo nos aferramos a las tradiciones cuando la fragilidad de seguir a Jesús en la incertidumbre del día a día de la vida, nos hace sentir tan inseguros que no lo soportamos! Preferimos limpiar mil veces vasos, jarras y ollas que discernir si es querer de Dios comer o no comer en ese momento…

En estos días, donde otra tradición celebra el carnaval como pórtico de entrada a la Cuaresma, me hacía la pregunta que os he sugerido al comenzar el comentario: ¿Por qué nos gusta tanto disfrazarnos, recubrir las cosas con capas y capas que lo hagan políticamente correcto sin entrar al corazón de cada cosa, de cada ser humano?

En boca de Jesús, somos hipócritas. Olvidamos lo que somos nosotros y la creación que nos acoge: creación de Dios, bendición suya… Y a cambio nos liamos en mil y una careta… Siempre es más fácil cumplimentar un rito, que exponerse de corazón. Por supuesto que no hay que elegir: podemos vivir las dos cosas. Ojalá la cuaresma que empezamos mañana pueda ser un tiempo privilegiado de “entrenamiento” para ver la mano de Dios en todo lo creado (también yo, también tú que me caes regular…), y alabar al Creador de todo corazón.

Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz, Misionera Claretiana

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