Comentario al Evangelio del

Bonifacio Fernández, cmf

Hoy hemos visto cosas admirables.

Así concluye el relato evangélico de la curación del paralítico, expresando los sentimientos de asombro religioso de los presentes. Los personajes centrales son Jesús, el paralítico en la camilla, los hombres que lo llevan. Como observadores de  la escena están sentados unos fariseos y maestros de la ley. De Jesús se nos dice que enseñaba y que el poder del Señor lo impulsaba a curar, que estaba rodeado de mucha gente, que ve la fe que tenían los que descolgaron al paralítico, que responde a las objeciones que se plantean los escribas y fariseos. Para El la curación de la parálisis y el perdón de los pecados están íntimamente unidos. Tanto la curación como el perdón de los pecados entran dentro de la misión del hijo del hombre. Sus palabras lo evidencian: “A ti te lo digo, ponte en pié, toma tu camilla y vete a tu casa”.

Escuchar esta buena noticia hoy  implica para nosotros cobrar conciencia de con qué personaje nos identificamos; si somos capaces de reconocer en qué medida estamos paralíticos en el camino espiritual; si somos capaces de identificarnos con los hombres que ayudan al paralítico con una gran confianza en Jesús.

También en el hoy de nuestro caminar hacia la Navidad suceden cosas admirables. ¿Soy capaz de verlas y de narrarlas?

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