Comentario al Evangelio del

Luis Manuel Suárez, claretiano

Queridos amigos y amigas:

Cuando somos niños, solemos decir a todo que “sí” (por convencimiento o por obligación). Cuando entramos en la adolescencia, solemos decir a todo que “no” (por afán de oposición). Ser adulto significa decir “sí” o “no”, según corresponda a la verdad y al bien. Ese es el camino de la auténtica libertad.

Jesús fue un hombre libre. Su vida continúa la tradición de Israel en muchos aspectos, a la vez que rompe con otros cuando es necesario. Ese es el secreto de su libertad.
En muchos pasajes aparece Jesús haciendo lo que hacían muchos judíos de su tiempo. Y a la vez, en ocasiones, dice y hace cosas nuevas, desde el querer auténtico de Dios. Así lo muestra el pasaje de hoy.

Las tradiciones son buenas mientras ayuden a vivir. En ocasiones hay que cambiarlas, para favorecer precisamente esa vida.

Tan malo es querer aferrarse a lo establecido cuando eso no ayuda a la vida, como querer cambiarlo todo sin ninguna razón. La libertad adulta consiste en saber decir “sí” o “no”, según corresponda a la verdad y al bien.

Señor Jesús,
enséñame la verdadera libertad.
Ayúdame a discernir lo que viene de Dios
de aquello que procede del mal espíritu.
Y que en mi vida se haga la voluntad del Padre.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez, claretiano (luismanuel@claretianos.es)

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