Comentario al Evangelio del

Luis Manuel Suárez, claretiano

Queridos amigos y amigas:

¿Cuándo ha sido la última vez que has estado cansado?

Quizá la vida, que a veces trae demasiadas cosas a la vez, ante las que responder.
Puede ser por alguna contrariedad, porque esperabas que algo sucediera, y no pasó, o bien ocurrió algo que no entraba en tus planes. Y te quedaste desconcertado.

Tal vez por algún cambio por el que habías trabajado duro, y finalmente no llegó a producirse, ni hay perspectivas de que se dé.

Quizá el desgaste de una temporada… o la desilusión por alguna persona.
En cualquiera de esas situaciones, el Señor viene a nuestro encuentro y nos dices: “Venid a mí”. Venid los cansados, los deprimidos, los olvidados, los que están de vuelta, los agobiados, los que no pueden más, los que sufren, los angustiados en el presente, los que no ven el futuro… “Y yo os aliviaré”.

Jesús no hace el truco de evitar nuestros males, pero nos da la magia de sobrellevarlos. Su sola presencia conforta, anima, alienta. Uno se contagia de la humildad de su corazón y con ello todo se sobrelleva mejor, a la espera de que, cuando Dios quiera, nos llegue el alivio.

Gracias, Señor,
por tu presencia que es aliento.
Tu presencia resucitada,
pasada por la cruz
y capaz de traspasar todas las noches.
Confío en Ti.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez, claretiano (luismanuel@claretianos.es)

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