Comentario al Evangelio del

Luis Manuel Suárez, claretiano

Queridos amigos y amigas:

Hay quien, desde el mucho saber, desprecia lo pequeño. O desde los grandes planes, se olvida de los detalles. O quien, intentando controlarlo todo, no es capaz de confiar…

El Evangelio pide la actitud de los niños. No en cuanto a su inmadurez o el ser caprichosos. Sino en cuanto a su apertura a lo nuevo, su capacidad de sorpresa, su ilusión por comenzar.

La cuestión no está en saber mucho o poco, sino en cómo se sitúa uno. Hay quien, sabiendo poco, cree saberlo todo. Y hay quien, teniendo mucha ciencia, no es capaz de abrirse a la fe. En realidad, cuanto más sabemos, más podemos admirarnos de todas las maravillas que nos rodean y más podemos comprometernos en continuar la tarea del mundo. Y la admiración y el compromiso son dos puertas para la fe.

Creer en Jesús como el Hijo. Y confiar que Él nos da a conocer al Padre, y con ello el secreto de la vida. Para esto hace falta la actitud de un niño, de alguien sencillo. La fe siempre supone un salto que solo con mucha humildad somos capaces de dar.

Gracias, Señor,
por el don de la fe.
Creo, Señor,
aumenta mi fe.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez, claretiano (luismanuel@claretianos.es)

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