Comentario al Evangelio del

Luis Manuel Suárez, claretiano

Queridos amigos y amigas:

A lo largo del Evangelio, Jesús suele tener palabras de consuelo y apoyo con casi todos. Sólo hay algunas excepciones, curiosamente con los que podríamos considerar más “cercanos”. A los más religiosos, les recrimina su manera de vivir la religión. Y a la gente de su región, les echa en cara su falta de fe.

A éstos últimos se refiere la Palabra de hoy. Corazaín, Betsaida y Cafarnaún eran pueblos a la orilla del Lago de Galilea, donde Jesús había estado predicando y haciendo el bien durante un tiempo. Y, sin embargo, sus gentes mayoritariamente no daban muestras de confiar en Jesús.

Algo así como cuando uno conoce mucho a una persona, y no la valora. O lleva mucho tiempo viviendo en una ciudad, y no es capaz de descubrir sus rincones más valiosos. Algo así nos puede pasar con la fe: acostumbrarnos a la Palabra y a los Signos del Maestro, que ya no nos interpelen, ni nos fortalezcan, vividos en una rutina en la que otras cosas van ganando el corazón.

Señor Jesús,
hoy me reconozco entre aquellos
que habiendo recibido mucho,
pueden despreciarlo todo.
Despiértame para reconocerte
en los signos y las palabras
en los que Tú quieres hacerte presente cada día.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez, claretiano (luismanuel@claretianos.es)

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