Comentario al Evangelio del

Oscar Romano, cmf

 

A la paz de Dios:

Hemos dejado atrás la lectura diaria del evangelio de Marcos y las próximas semanas nos acompañará el Evangelio de Mateo. La lectura arranca con el Sermón de la Montaña.

Todo el número de abril de la revista Sal Terrae está dedicado a la visibilidad, sal o luz. Muy recomendable. Destaco de manera especial el artículo de Juan de Dios Martín Velasco: “La sal y la luz. Dos dimensiones de la presencia de las comunidades cristianas en la sociedad”. Partiendo de Mt 5,13-16, los discípulos como sal de la tierra y luz del mundo, el artículo destaca la afirmación de la misión como elemento integrante de su propia identidad y la alusión a algunos de los rasgos que la caracterizan. Tras aludir a las distintas formas de presencia que originan las diferentes situaciones históricas, propone, como más acorde con su naturaleza y las circunstancias actuales, una presencia sacramental en la que la Iglesia visibilice la luz de Cristo con los medios evangélicos del cultivo de la experiencia teologal expresada en una actitud de servicio siguiendo el modelo de Jesús. 

Jesús nos llama al testimonio. Unas veces será de manera visible (como la luz) y otras de manera invisible (como la sal); y como nuestro Dios: creador de todo lo visible y lo invisible. Así que hoy a ser seguidores de Jesús como la sal y como luz.

A la manera de la sal. No se ve, para todo lo tiñe con su sabor. Hoy podemos ser sal haciendo bien las cosas pero sin llamar la atención. Hacer el día más fácil y más feliz a todos los que tenemos a nuestro alrededor, así como si nada, en lo escondido, que lo note solo nuestro Padre del Cielo.

A la manera de la luz. No se puede ocultar. En cada momento del día manifestaremos lo que somos, daremos nuestro testimonio, sin ocultar nada. En la facultad, en el trabajo, en la casa…

Que hoy nos acompañe este poema de Hamlet Lima Quintana: Gente

Hay gente que con solo decir una palabra 
enciende la ilusión y los rosales; 
que con solo sonreír entre los ojos, 
nos invita a viajar por otros mundos 
y permite florecer todas las magias. 

Hay gente que con solo dar la mano, 
rompe la soledad, pone la mesa, 
sirve el puchero, coloca las guirnaldas; 
que con solo empuñar una guitarra 
te regala una sinfonía de entrecasa. 

Hay gente que con solo abrir la boca, 
llega hasta los límites del alma, 
alimenta una flor, inventa sueños, 
hace cantar el vino en las tinajas. 

Y se queda después como si nada. 
Y uno se va de novio con la vida, 
desterrando una muerte solitaria, 
pues sabe que a la vuelta de la esquina, 
hay gente que es así, tan necesaria. 

Óscar Romano, cmf.

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