Comentario al Evangelio del

Rosa Ruiz, misionera Claretiana

 

Dice la Conferencia Episcopal que este año se suprime la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno sacerdote, propia de España, por coincidir con la fiesta de la Visitación de María, propia del Calendario general. LAS LECTURAS QUE VOY A COMENTAR SON: Sof 3, 14-18 y Lc 1, 39-56

Hoy celebra la Iglesia la fiesta de la Visitación de María a su prima Isabel. Una fiesta universal que en España coincide este año con Jesucristo Sumo y Eterno sacerdote y, por tanto, queda esta última suprimida, según el calendario de la Conferencia Episcopal. En todo caso, ciertamente, toda fiesta mariana celebra en el fondo, el misterio de Cristo.

Algunos Padres en los primeros siglos, ya vieron en este camino de María hacia Ain Karem, una primera peregrinación eucarística. María como primer Sagrario, como primera Custodia, si quiere decirse así, porta en sus entrañas a Cristo, sumo y eterno sacerdote, Pan de Vida, Hombre bueno, Hijo de Dios vivo.  Y esta presencia íntima no es indiferente al mundo ni se guarda María sus efectos transformadores sólo para ella. ¡Al contrario! 

La alegría de María en el magníficat es contagiosa, da vida, es fecunda. Es una alegría que hace saltar a la criatura en el vientre de Isabel: nace la vida donde sólo había esterilidad. ¿Quién de nosotros no vive alguna faceta de su vida o de gente cercana en pura aridez y esterilidad? ¿a quién de nosotros no hay algo o alguien que le preocupa enormemente y que siente que no será capaz de generar vida y alegría por nada? Esa era la situación de Isabel. Esa situación es la que María visita y bendice y acompaña y canta. Poco tiene que ver esta Mujer Inmaculada con estampas de una humildad sumisa y bobalicona o de una alegría espiritualoide ensimismada en ella misma y en el Hijo de sus entrañas. María, en el Evangelio no es así. La mujer que Dios ensalza en el evangelio no es así. No creo que la Iglesia quiera mujeres así.

Puede ser también este un bonito día para contemplar en el abrazo de estas dos mujeres santas, la llamada de Dios a dejar que la vida salte de gozo en todos los lugares y personas que visitamos cada uno de nosotros. Pero si me permitís, una oración especial para que todas las mujeres del mundo y las que formamos parte de la Iglesia, seamos capaces de seguir bendiciendo tanta esterilidad y de dar vida también allí donde aparentemente y, en nombre de una imagen manipulada de María, se nos piden actitudes que poco tienen que ver con esta esclava sencilla, valiente y alegre: la Madre de Jesús.

Vuestra hermana Rosa Ruiz, misionera Claretiana 

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