Comentario al Evangelio del

Carlos Latorre, cmf

Nicodemo es un hombre envuelto en dudas, perdido en medio de las incertezas de la noche (viene de noche), pero buscador de la verdad, esperando tal vez una luz para llegar más rápido al Reino. No pide explicaciones; simplemente capta los signos y reconoce la autoridad de Jesús basado en las obras que hace. Para él Jesús es un gran hombre de Dios.

A lo largo de los cincuenta días de la Pascua leemos en la liturgia el libro de los Hechos de los Apóstoles. Y hoy la primera lectura nos trae una referencia muy concreta a la vida de las primeras comunidades cristianas de Jerusalén.

«Tenían una sola alma y un solo corazón. Nadie consideraba sus bienes como propios»  y «no había entre ellos ningún necesitado». ¿Se puede ser más utópico e idealista?

Sin embargo, Lucas era un hombre realista y con los pies en la tierra. Él mismo recoge en su evangelio las palabras de Jesús de que los pobres estarán siempre con nosotros. Lucas no pretende ofrecernos un sistema evangélico de reforma social; presenta el Evangelio como una exigencia radical. Exigencia que comenzó a hacerse realidad entre los primeros cristianos aunque fuera de un modo limitado, tímido, que no funcionaría por mucho tiempo y quizás no muy de acuerdo con las leyes de la economía.
Como nos sucede hoy día con la enorme crisis económica, también entonces  había en la comunidad cristiana un problema serio de pobreza y la comunidad respondió a las necesidades de los pobres de un modo heroico. Su ejemplo está ahí cuestionando a los cristianos de hoy para que construyamos otro tipo de sociedad más justa y equitativa.
Hoy la caridad de los cristianos es algo más que un dinero; se concreta en la oferta de un trabajo a quien no lo tiene, aunque sólo sea por unas horas.

Comentarios
Ver 3 Comentarios
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.