Comentario al Evangelio del

Rosa Ruiz. Misionera Claretiana

“Eso que hemos visto y oído, os lo anunciamos”, dice Juan en su primera carta... Juan, apóstol y evangelista; discípulo querido del Maestro (como nos recuerda el evangelio de hoy), hombre con una sensibilidad y delicadeza poco común por lo que conocemos de sus escritos y de la comunidad que él animaba. Es Juan, el hijo de Zebedeo, hermano de Santiago, testigos en Getsemaní y en la transfiguración junto a Pedro, y el único que permaneció con María ante la cruz. Un apasionado de la encarnación, del misterio que celebramos en Navidad (a su Evangelio debemos que más tarde san Ireneo hablara de “encarnación”, pues es Juan quien dice que “el Verbo se hizo carne” –sarx- y no sólo “hombre” –anthropos-).

Quizá si releemos con calma las lecturas de hoy, podamos encontrar un hilo conductor de fondo que explica todo esto: el amor. El amor que responde inmediatamente, el amor que conoce la alegría completa, el amor que anuncia con la vida lo que ve y lo que vive, el amor que corre hacia el sepulcro porque sabe ver Luz en la noche y resurrección donde otros sólo ven un sepulcro vacío. El amor que siempre cree porque no podemos desconfiar de quien amamos. No es casualidad que la tradición haya pintado a Juan reclinado en el pecho de Jesús: esa es la postura que narra el evangelista en la última cena, pero también es la postura de dos personas que se quieren profundamente... más que amistad, más que puro gusto... Un amor que va más allá pero que se expresa en el “más acá”, en la verdad de nuestro cuerpo y nuestra carne.

Así lo vivió, al parecer, el santo de hoy y nuestro Señor Jesucristo.

Todos los seguidores de Jesús tenemos –o querríamos tener- algo de Juan... Gustemos de ello, agradezcamos el don de poder vivirlo –al menos de vez en cuando- y pidamos al Niño, al Dios de la carne y de la historia, que aumente nuestra fe, nuestro amor y nuestra esperanza. ¡No por nuestros méritos!... sino porque en vivir unidos a Él está la fuente de nuestra vida. Para celebrarlo, os regalo dos canciones preciosas: Enamoraos de Él y Sólo por tu amor.

Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz. Misionera Claretiana (rosaruizarmi@gmail.com)

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