Comentario al Evangelio del

Luis Angel de las Heras, cmf

 Antonio María Claret, hijo y heredero

Es el Espíritu quien nos revela que somos hijos y herederos de Dios. Como hijos somos tratados con amor, liberados por amor, sostenidos en el amor. La Iglesia nos invita hoy a recordar a un hombre "pequeño de cuerpo, pero de espíritu gigante". Un hombre que vivió desde el Espíritu, como hijo y heredero de Dios. Niño, joven, seminarista, sacerdote, fundador, arzobispo, confesor real, desterrado y perseguido, siempre se sintió hijo y llegó a conquistar una herencia preciosa a los ojos de Dios, que pudo ser inapreciable a los del mundo. Configurado con Cristo, coheredero con Él, recorre también un camino de sufrimiento para alcanzar una gloria imperecedera, pero imposible de plasmar visiblemente en toda su grandeza.

Recordar hoy a san Antonio María Claret, ¿no incita a probar la pasión de "dejarse llevar por el Espíritu"? En ocasiones aparecen señuelos en la publicidad o en letras y melodías seductoras para "dejarse llevar". Podemos entenderlo como una invitación a sentirse libre, dejar la mente en blanco, disfrutar de una apacible comodidad mental, adquirir un estatus de burguesía espiritual… Sin descubrir "hacia dónde". Y quizá esto sea parte de ese modo de "dejarse llevar", sin rumbo, sin horizonte. Una sensación de vértigo, de caída libre o de búsqueda de lo esencial sin complicaciones. Con un peligro: perderse en medio de la nada, del vacío o del hastío. Por eso, mediante este canal u otro, bien se puede hacer una oferta todavía mejor: "dejarse llevar por el Espíritu" para vivir a golpe de sorpresa de su viento, llegando el peregrino a encontrar la plenitud humana siempre anhelada: la filiación y la herencia divinas que liberan plenamente al hombre

Jesús ofrece esta liberación a la mujer del texto de Lucas que leemos hoy. Ella no toma una actitud activa, pidiendo ser sanada, ni padece una dolencia mortal. De hecho, podía haber esperado a pasar encorvada un sabbat más. Sin embargo, Jesús da relevancia a su curación, realizada en el corazón de Israel, más allá del "milagro", subrayando la libertad que se conquista "soltándose", "desatándose" del maligno, llevando a plenitud la ley por encima de ritualismos opresores. Así, se manifiesta la liberación que Dios ha venido a traer por medio de Jesucristo y que invita a comenzar una existencia nueva, que se conoce "dejándose llevar" por el Espíritu Santo.

¡Feliz fiesta de san Antonio María Claret! ¡Felicidades a ti y a toda la familia claretiana!

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