Comentario al Evangelio del

Juan Lozano, cmf.

 

Querido amigo/a:

Sanar y curar fueron las acciones centrales de Jesús que acompañaron su anuncio. Si realizó signos fue para liberar y no para exhibirse, pues bien sabía que si hacía esto último corría el riesgo de deformar una imagen de Dios que Él intentaba purificar por todos los medios. Esto nos muestra este relato de exorcismo y sanación: la misericordia de un Dios que no permanece impasible frente al sufrimiento. Pero atención, no sólo el niño curado es el beneficiario de la acción de Jesús. El padre de la criatura y los discípulos de Jesús también reciben una buena lección y enseñanza que la Palabra nos extiende hoy a todos los lectores que acudimos a este comentario para iluminar nuestra oración: “todo es posible para quien cree/ para quien tiene fe” Mc 9, 23. Quien tiene fe pone su confianza en el poder de Dios y no únicamente en sus propias fuerzas. Trabaja como si todo dependiera de ti y sólo de ti y confía como si todo dependiera de Dios y sólo de Dios.

Dudar nos ocurre a todos los creyentes y nos seguirá ocurriendo. Pero confiar es lo que Jesús nos pide que hagamos con más frecuencia e intensidad. Confía en el poder de Dios, confía en el avance del Reino, confía en la Providencia que guía los entresijos de la historia, confía en el regalo del perdón y en la fuerza transformadora del amor, confía en que Aquel que te llamó llevará en ti su obra a buen término. Tengamos fe. Es la verdadera sabiduría con la que hoy comienza el libro del Eclesiástico. Que el buen Dios reparta esta sabiduría a raudales para vivir con sentido cada día de nuestra vida, pase lo que pase. Déjate llevar. Confía. Ten fe.
 
Vuestro hermano en la fe:
Juan Lozano, cmf.
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