Comentario al Evangelio del

Alejandro Carbajo, cmf

 

Queridos amigos, paz y bien.
 
Si algo tiene Dios, es paciencia. Espera siempre, sin condiciones, sin límites. Y respeta, también. Te ofrece un camino de salvación, o sea, de alegría, temporal y eterna, y hay que gente que dice que le dejen en paz, “que en el infierno no estoy tan mal”. En el fondo, es cuestión de elección. Algunos eligen estar siempre en contra (en las elecciones rusas, antes había una opción que era contra todos. La quitaron, porque sacaba muchos votos…)
 
A la hora de elegir, tenemos que tener presente a nuestro Dios. Él no es como un niño, que se enfada si los demás niños no juegan como Él quiere, ni llora, ni patalea… Dios no es caprichoso, como pasa a veces con los niños. Y quizá hoy nos pide que no seamos tampoco nosotros caprichosos, que no pensemos que lo sabemos todo, que sabemos lo que tenemos que hacer, sin preguntarle a nadie (ni a Él).
 
¿Estamos dispuestos, en todos los acontecimientos de la vida, a escuchar a nuestro Padre bueno? ¿Confiamos en Él? ¿Nos fiamos de Dios? (Aunque eso suponga dejarlo todo, cambiar de estilo de vida, renunciar a alguna cosilla…) ¿Rezamos para que se abra nuestra mente, o rezamos para conseguir la recompensa que nos merecemos?
 
Seguramente, nosotros le diríamos a Dios que no somos de esos caprichosos. Pero con la mano en el corazón, ¿no le pedimos a veces que se haga “nuestra santa” voluntad? Y que se haga “ahora”. Es el momento de pensar en esto, de confiar en Él, de darle sitio en nuestra vida, a la hora de actuar.
 
Confiar no es fácil. Pero Dios busca lo mejor para nosotros, a pesar de todo. Aunque nos cueste verlo, y no sepamos como entenderlo. Si quieres profundizar un poco más, mira este corto vídeo: Le pedí a Dios.
 
Vuestro hermano en la fe,

Alejandro, C.M.F. 

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