Comentario al Evangelio del

Severiano Blanco cmf

 

Queridos hermanos:

Hace años que Mons. Decourtreau compuso su célebre “letanía” de Lo que Jesús nunca dijo. En relación con el pasaje evangélico de hoy, comenta con encantadora simplicidad: “Jesús no dijo: esa vieja que echa unos céntimos en el cepillo del templo es una supersticiosa. Él dijo que aquella viejecita era formidable y que su generosidad merecía ser imitada”.

Teniendo esto en cuenta, percibimos en la observación y la palabra de Jesús una doble llamada: a la interpretación en positivo y a la generosidad hasta dar la vida. Efectivamente Jesús no hizo consideraciones desde una “religión ilustrada” acerca de si la anciana actuaba con intención correcta o con alguna deformación pseudorreligiosa; él tuvo ojos sencillos e “inocentes”, dispuestos de entrada a captar lo bueno que hay o puede haber en el corazón humano. No era, evidentemente, de aquellos que, tal vez para aliviar reproches de nuestra propia conciencia, tendemos a empañar el correcto comportamientos de los demás o a buscarle el posible lado oscuro.

La segunda lección no es menos interpeladora. La traducción castellana dice que la mujer echó al cepillo “todo lo que tenía para vivir”; el texto original griego en que nos ha llegado el dicho de Jesús es aún más radical: “ella, desde su menesterosidad, ha echado toda su vida”. Se hace constar que estaba necesitada, que tal vez lo suyo no alcanzaba para ella; pero sintió en sus entrañas el dolor por las carencias de otros y se olvidó de las suyas propias. El texto sugiere que la pobre anciana, al dar lo poco que tenía, expuso su vida.
En cierta ocasión alguien planteó a la beata Tersa de Calcuta la cuestión ética de cuánto tenemos que dar para los necesitados, o hasta dónde hemos de estirar nuestra generosidad y desprendimiento; ella respondió sugiriendo una curiosa medida: “hasta donde duela”.

La fiesta celestial del apocalipsis, con música y canto y alegría sin límites en torno al Cordero triunfador, es disfrutada por los “rescatados de la tierra”. Ese “rescate” no debe quedar relegado al más allá. Donde nos encontramos con personas sencillamente desprendidas de sí mismas en función de que otros vivan, al estilo de la viejecita de hoy, el rescate ya ha tenido lugar, el mundo futuro ya es presente.

Vuestro hermano
Severiano Blanco cmf
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