Comentario al Evangelio del

Conrado Bueno, cmf

Fácil al pecado, fácil al dolor de corazón

Amor, perdón, salvación

Hoy es la fiesta de Cornelio y Cipriano. El uno Papa y el otro Obispo. Los dos, perseguidos y mártires. Es el calor de la Iglesia primitiva. No había llegado todavía el cristianismo como religión oficial. Todo quedaba en la sencillez y el testimonio.

Y el Evangelio nos pone en primer plano a la mujer pecadora: una historia de amor, de perdón, de salvación; como en las cosas humanas, no faltó la debilidad, la dureza de corazón de Simón, el anfitrión.

Otra vez, veremos que las cosas de Dios no son las cosas de los hombres, que la mirada de Dios es muy diferente de la mirada de los hombres.

Perfumes, lágrimas y besos

Nos colamos en la escena. Se da un banquete en casa del fariseo Simón. Jesús está invitado y acepta, es un signo de amistad. Pero no fue una comida pacífica. Dos personajes muy distintos llenan la narración.

Primero, el fariseo Simón. De entrada tiene un gesto de afecto hacía Jesús, por eso, le invita. Pero, luego, le juzga; se siente en posesión de la verdad, no duda, se ve autosuficiente, firme en sus juicios.

Sin embargo, la mujer pecadora descoloca a todos. No ha sido invitada, pero allí se presenta. Ha conocido al Maestro, ha quedado seducida por su mensaje e irrumpe en el banquete. Y empieza a ofrecer a Jesús lo único que le queda: perfumes, lágrimas y besos. Los comensales la juzgan: es una pecadora; Jesús la ama; solamente la ama.

Dios perdona sin condiciones

El perdón de Dios está siempre a punto. Luego, por parte del hombre, está el aceptarlo, como la mujer pecadora, o rechazarlo, como el fariseo. Porque el Señor toma la iniciativa en todo momento.

Ahora nos toca a nosotros preguntarnos en la piel de qué personaje nos metemos. Como la mujer, ¿nos sentimos necesitados del perdón divino?, ¿Nos mueve la confianza?, ¿Sabemos que Dios nos ama? O, como el fariseo, ¿miramos poco a Dios y mucho a nosotros mismos?, ¿Nos sentimos justos y cumplidores?

Ya que de amor y de perdón hablamos, bueno será que nos leamos las calidades del amor que San Pablo describe, en la primera lectura: “Paciente, bondadoso…todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo aguanta. El amor no pasa nunca”.

Comentarios
Ver 5 Comentarios
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.