Comentario al Evangelio del

Conrado Bueno, cmf

 

Es la fiesta del Nacimiento de María

Cumpleaños

Cumpleaños feliz. Es el Día de la Virgen María, Madre de Jesús y Madre nuestra. Recordamos la imagen de los santos Padres: nace María, nace la “Aurora que anuncia el sol de justicia, Cristo, el Señor”.

Miramos el misterio de esta fiesta pegados al fundamento de la gracia de María. Ella es la Madre de Dios. De esta maternidad brota su grandeza y su misión en el sueño de Dios sobre los hombres. La encarnación del Hijo de Dios, su muerte y resurrección, la redención del hombre,  tienen hoy su comienzo.

Hoy comienza a vivir en la tierra la carne de María. Nace la carne que pronto será la tienda, la morada, el tabernáculo, la presencia de Dios entre los hombres.  Así, desde Cristo, vivimos y sentimos el nacimiento de María.

Palabra

En la genealogía que nos presenta el Evangelio de la fiesta, aparecen mujeres que evocan el pecado, la paganía: Tamar, Rajab, Rut y Betsabé. Al final, como la flor que nace en un muladar, María. 

María será la virgen que concibe, da a luz y pone nombre. La mujer, llena de gracia, que lleva en su seno la criatura que viene del Espíritu Santo. La Virgen María es la “maravilla de la perfecta humanidad” (Pablo VI). No sólo no lleva la marca del pecado sino que, en su nacimiento, se presiente la redención del pecado.

Qué bien se cumple en María el plan de Dios de la primera lectura de San Pablo: la escogió, la predestinó, la llamó, la justificó y la glorificó. Todos estos verbos alcanzan plenitud en la niña que nace hoy. María sí que fue la “imagen de Jesús, el Hijo de Dios”; como que lo parió.

Alegría y regalo

Todos nosotros nos vemos metidos en la genealogía de Cristo. Nuestros nombres están escritos en la otra orilla de los ascendientes de Jesucristo. Somos, por la fe, los descendientes de Cristo. Bautizados en Cristo, injertados en él, prolongamos la encarnación que se obró en María. Es nuestro linaje, nuestra tarea y misión en la vida.

Por celebrar un cumpleaños, y un cumpleaños de la Madre, hoy es un día de radiante alegría. Aunque el dolor, las preocupaciones, la enfermedad, la frustración, visiten nuestra vida, siempre tenemos un consuelo. Al fondo de nuestra pequeña historia, siempre encontraremos un motivo de esperanza. Encontraremos una vida que nace. Es María que nos anuncia que llegará el sol, su hijo, el salvador.

Y, por supuesto, en un cumpleaños, no puede faltar el regalo. Nosotros, como buenos hijos, hemos de preguntarnos: ¿qué le voy a regalar a la Virgen? No vamos a especificar; cada uno, desde el amor, sabrá muy bien qué quiere de él la Virgen María. Es su día. 

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