Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      Tengo la impresión de que son realmente pocos los que han descubierto el tesoro escondido en el campo o la perla por la que vale la pena vender todo lo que se tiene. No es asunto baladí. Cuando la fe cristiana se queda convertida en una serie de normas y reglas y obligaciones, que se ejecutan básicamente por miedo al castigo, se vacía de sentido y termina por convertirse en una pura apariencia, en una pura fachada de ritos y actos externos pero que no llevan nada por dentro. 

      La Iglesia no es un lugar donde se realizan ritos muy bonitos. Algunos pretenden hacer grandes misas casi convertidas en espectáculos de masas, de esos que muchos en nuestra sociedad dicen que no hay que perderse porque son acontecimientos “históricos”. Al final, todo queda muy bonito pero nada más que eso: “bonito”. La gente se ha sentido muy emocionada porque han gritado juntos, porque han cantado juntos y han sentido juntos. Pero todo eso tiene muy poco que ver con el Evangelio, muy poco que ver con Jesús. 

      Hay que encontrar el tesoro o la perla. Hay que encontrarse personalmente con Jesús en la intimidad del corazón y de la mente. Hay que escuchar su palabra y dejar que su mensaje empape nuestra vida. Hay que descubrir en persona que sólo su mensaje da sentido a cada uno de los minutos de nuestro tiempo.

      A partir de ahí, los ritos, las normas, las obligaciones comenzarán a cobrar sentido. Todo se verá desde otra perspectiva. La obligación de ir a misa los domingos desaparecerá envuelta en la necesidad personal de compartir mi fe con los hermanos y hermanas de comunidad en la celebración de la Eucaristía. 

      Para ello lo primero es tener ganas de buscar. Difícil va a ser que nos paremos a buscar si ya nos encontramos saciados, si tenemos de todo o si creemos que tenemos de todo. Quizá nos tendremos que dar algún batacazo, algún momento en que perdamos todo aquello en lo que habíamos puesto nuestra esperanza y nuestra vida, para darnos cuenta de que aquello no nos llenaba nada y que estábamos totalmente vacíos. Entonces, comenzaremos a buscar. Seguro que encontraremos a Jesús en nuestro camino.

Comentarios
Ver 5 Comentarios
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.