Comentario al Evangelio del

P. Bonifacio Fernández, cmf

 

El breve texto evangélico de hoy consta de tres partes. La primera narra un nuevo milagro de Jesús y las reacciones que suscita; la segunda es un sumario sobre la actividad curativa de Jesús; la tercera es una especie de experiencia vocacional de Jesús.
En la primera parte el acento viene colocado sobre la doble reacción. La curación del endemoniado mudo provoca una doble reacción: la de la gente sencilla y la de los fariseos. La reacción del pueblo es positiva; la de los fariseos es negativa. Mateo acaba de contar la curación de dos ciegos, ahora la de un mudo. La ceguera y el mutismo son características tradicionales de los enemigos de Jesús; las imágenes resaltan con fuerza la distancia entre los fariseos y Jesús: interpretan la acción de Jesús como connivencia con Belcebú. En cambio, el pueblo de Israel expresa su sorpresa y admiración ante la acción curativa de Jesús.
 
El sumario de la presentación del Jesús itinerante resume la acción de Jesús en tres dimensiones: enseña en las sinagogas; anuncia el evangelio del reino, cura todas las enfermedades y dolencias. El versículo repite con pequeñas variaciones el texto de 4,23. El Mesías está en medio de Israel. Jesús enseña, cura, y proclama la buena noticia del reino de Dios.
La tercera parte del evangelio constituye la transición al discurso apostólico de los capítulos siguientes. Es como el pórtico de lo que sigue. Jesús es el ejemplo de la misión mesiánica, su fundamento. El texto indica que Jesús “viendo a la gente, sintió compasión”. La situación de la gente conmueve a Jesús. Le hace sentir ternura; le remueve las entrañas; le hace sentir la urgencia de su misión mesiánica. Jesús percibe la necesidad de la gente: están “extenuados y abandonados”. La comparación es enormemente expresiva y teológicamente densa: como ovejas que no tienen pastor; resuena aquí el texto de Ezequiel 34. Por eso, Jesús no puede dejar de actuar su misión mesiánica; por eso la necesidad de colaboradores. Jesús utiliza la idea de la “mies” que los profetas convierten en un concepto escatológico. Tiene que ver con la cosecha, con los segadores. Estamos ante la llamada a decisión ante el reino que llega. Pero hay que hacer que resuene la buena noticia de la llegada del tiempo final.
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