Comentario al Evangelio del

Luis Ángel de las Heras, cmf

Queridos amigos y amigas:

    El Espíritu descubre a la comunidad cristiana que la Novedad de Jesús tiene compromisos concretos, terrenales, en lo social y en lo económico. La primera lectura de hoy termina con el modelo positivo de Bernabé, que merece la pena imitar. Pero, como sabéis, el libro de los Hechos continúa con un episodio negativo, el de Ananías y Safira, que se quedan con una parte de su venta y «caen muertos». Tanto del primero como de los segundos, podemos aprender.

    Bernabé nos muestra la generosidad, que sin necesidad, se puede ejercer, probando que hemos comprendido la Buena Nueva. El caso de Bernabé recuerda el camino de gratuidad que Dios inicia con la humanidad y nos invita a continuar trazando. Es un sendero que se ha de recorrer con la creatividad que el mismo Espíritu concede. Creatividad que afronta las necesidades de los seres humanos y busca una respuesta solidaria, comprometida al modo de Dios. Respuesta que es signo de fe auténtica. Escuché una vez que "la conversión toca siempre la billetera". Y así es. Haz el test y lo comprobarás… ¿Todavía está repleta de dinero?

    El caso de Ananías y Safira, por su parte, nos sugiere cómo no hay que actuar. El engaño no tiene buen fin. Nos descubre la importancia de la transparencia, de la sinceridad, de la totalidad en nuestros gestos. Pero hay algo más profundo. El mal no está en quedarse con una parte, sino en la actitud de falsedad con el Espíritu que tiene como consecuencia inmediata un alejamiento de Él. El terrible castigo, ipso facto y desproporcionado, tiene la intención de enseñarnos que la comunidad cristiana no puede mantenerse si se atenta contra la presencia del Espíritu en ella. Y, ciertamente, apartarse del Espíritu es abandonarse en brazos de una muerte sin retorno, aunque el corazón siga palpitando.

    El que ha venido de «lo alto», el Hijo del Hombre, el que envía el Espíritu, nos recuerda que la iniciativa de la salvación es de Dios y se realiza por medio de Él. Nosotros aceptamos o rechazamos al que es elevado y exaltado en la cruz. Sin medias tintas. Y con nuestra adhesión o nuestra indiferencia nos situamos a favor o en contra de la vida auténtica, de la eterna. La vida que necesitamos para alentar Evangelio, Buena Nueva, esperanza, convicción y experiencia pascuales. La vida que es oxígeno imprescindible para nuestras existencias cristianas. Busquemos y hallemos una respiración serena, alegre, genuina, generosa, solidaria… resucitada en Cristo.

Vuestro hermano en la fe pascual,
Luis Ángel de las Heras, cmf
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