Cualquiera que intente entender a Dios es derrotado porque el primer dogma de todos los que tenemos sobre Dios, afirma que Dios es inefable. Esto significa que podemos entender a Dios, pero nunca encerrarlo en un concepto. Dios es inimaginable.
Cualquiera que intente entender a Dios es derrotado porque el primer dogma de todos los que tenemos sobre Dios, afirma que Dios es inefable. Esto significa que podemos entender a Dios, pero nunca encerrarlo en un concepto. Dios es inimaginable.
Pronto seremos testigos de la Canonización de Dorothy Day. Para muchos de nosotros, especialmente aquellos que nos son católicos romanos, una canonización es algo que no tiene un gran impacto. ¿Qué impacto tiene una canonización en nuestro mundo?
Un humorista americano fue preguntado una vez sobre qué es lo que mas amaba en la vida. Esta fue la respuesta: amo a la mujer en primer lugar, el whiskey después; a mi prójimo un poco y a Dios con dificultad¡
El que algo sea políticamente correcto no significa que no sea acertado. En ocasiones tenemos que tragar saliva para aceptar la verdad. Hace algunos años, fui miembro de un Consejo Presbiteral, que es un consejo asesor para el obispo en la Diócesis. El obispo, a pesar de tener un temperamento fuertemente conservador, era un hombre de principios y no permitía que su temperamento natural o que sus sentimientos espontáneos dictaran sus decisiones. Sus decisiones eran tomadas por principios, lo cual, algunas veces significaba para él un duro trago.
En la fiesta de la Transfiguración de 1923, Pierre Teilhard de Chardín se encontraba al amanecer en la soledad del desierto de Ordos en China, contemplaba cómo el sol iluminada con su luz naranja y roja el horizonte. Se sintió profundamente tocado humana y religiosamente.
Cuanto más cambian las cosas, más permanecen igual. Este axioma tiene algo de verdad aplicado nuestra comprensión del suicidio. A pesar de todos los avances en la comprensión del suicidio, todavía hay toda una gran cantidad de estigmas en torno al suicida, uno de los cuales se relaciona con el cómo escribimos el obituario de un ser querido que muere de esta manera.
El gozo es un infalible indicio de la presencia de Dios, de igual manera que la cruz es un infalible indicio del discipulado cristiano. ¡Qué paradoja! Y Jesús tiene la culpa. Cuando ojeamos los Evangelios vemos que Jesús sobresaltó a sus contemporáneos de maneras aparentemente opuestas.
La señal de la genuina contrición no es una sensación de culpa, sino un sentimiento de dolor, de pesar por haber tomado un giro equivocado; igual que la señal de vivir en gracia no es una sensación de nuestro propio mérito, sino un sentimiento de ser aceptados y amados a pesar de nuestra indignidad. Estamos sanos espiritualmente cuando nuestras vidas están marcadas por la sincera confesión y la sincera alabanza.
A veces, rezando los Salmos, me quedo atrapado mirando un poco incómodamente un espejo que me refleja mi propia aparente falta de honradez. Por ejemplo, rezamos estas palabras en los Salmos: Por la noche mi alma suspira por ti. …Como un ciervo que anhela corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, Dios mío. …¡Por ti solo suspiro! ¡De ti solo estoy sediento!
¿A quién iremos? Tú tiene el mensaje de vida eterna. Pedro dice estas palabras a Jesús. Pero son dichas en un contexto muy conflictivo: Jesús acababa de decir algo que contrarió y ofendió a su audiencia, y los evangelios nos dicen que todos se marcharon quejándose de que lo que Jesús estaba enseñando era “intolerable”…
La caridad consiste en ser de buen corazón, pero la justicia consiste en algo más. La capacidad individual de compartir los sentimientos de otros es buena y virtuosa, pero no cambia necesariamente las estructuras sociales, económicas y políticas, que inmolan injustamente a ciertas personas y privilegian indebidamente a otras. Necesitamos ser justos y buenos de corazón, pero necesitamos también tener una política justa y buena.