Un buen apologeta tiene que convertir el pensamiento profundo en accesible, aunque sin empobrecerlo. Tiene que hacer simples las cosas sin ser simplista.
Un buen apologeta tiene que convertir el pensamiento profundo en accesible, aunque sin empobrecerlo. Tiene que hacer simples las cosas sin ser simplista.
rabajo yo y me muevo en el ámbito de círculos eclesiásticos y estoy descubriendo que la mayoría de la gente que encuentro ahí es honesta, comprometida y, por lo general, irradia su fe de modo positivo. La mayoría de los que van a la iglesia no son hipócritas.
¿Cuál es el significado de esta historia de Noé? ¿Hemos de creer realmente que en un determinado momento de la historia humana toda la tierra fue inundada por el agua ?
Un humorista bromeaba recientemente señalando que las tecnologías modernas de información han vuelto obsoletas un buen número de cosas; ejemplos más notables: las guías telefónicas y la cortesía humana.
Vivimos bajo constante presión, de fuera y de dentro, para ver y codiciar más, consumir más, comprar más y empaparnos más de la vida mundana. La presión para aumentar la dosis es constante e implacable. Pero aquí es precisamente donde se nos exige un ascetismo deliberado y reflexivo, tenaz e irrevocable.
Necesitamos arder de nuevo, porque nuestra esperanza ya no es fácil. Vivimos en una cultura de pesimismo y decepción en la que Pentecostés ya no puede darse por supuesto.
El que algo sea políticamente correcto no significa que no sea acertado. En ocasiones tenemos que tragar saliva para aceptar la verdad. Hace algunos años, fui miembro de un Consejo Presbiteral, que es un consejo asesor para el obispo en la Diócesis. El obispo, a pesar de tener un temperamento fuertemente conservador, era un hombre de principios y no permitía que su temperamento natural o que sus sentimientos espontáneos dictaran sus decisiones. Sus decisiones eran tomadas por principios, lo cual, algunas veces significaba para él un duro trago.
En la fiesta de la Transfiguración de 1923, Pierre Teilhard de Chardín se encontraba al amanecer en la soledad del desierto de Ordos en China, contemplaba cómo el sol iluminada con su luz naranja y roja el horizonte. Se sintió profundamente tocado humana y religiosamente.
Cuanto más cambian las cosas, más permanecen igual. Este axioma tiene algo de verdad aplicado nuestra comprensión del suicidio. A pesar de todos los avances en la comprensión del suicidio, todavía hay toda una gran cantidad de estigmas en torno al suicida, uno de los cuales se relaciona con el cómo escribimos el obituario de un ser querido que muere de esta manera.
“A falta del celo espiritual y de la sublime pureza de tus santos, me has dado, Dios mío, una simpatía irresistible por todo lo que se mueve en la materia oscura. Me reconozco al punto como un hijo de la tierra más que como un vástago del cielo”
Todos vivimos con heridas, malos hábitos, adicciones y defectos temperamentales que están tan profundamente y largamente arraigados que pudiera parecer que son parte de nuestra marca genética. Y así tendemos a vivirlos con una especie de desesperación tranquila en términos de estar algún día curados de ellos.