Ronald Rolheiser | En el Exilio
Los credos nos cimientan. En una breve fórmula resumen los principales contenidos de nuestra fe y nos mantienen atentos a las verdades que nos sostienen.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Los credos nos cimientan. En una breve fórmula resumen los principales contenidos de nuestra fe y nos mantienen atentos a las verdades que nos sostienen.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
De Pierre Teilhard de Chardin nos vienen estas palabras: “Porque, Dios mío, a pesar de que carezco del celo del alma y de la sublime integridad de tus santos, aun así he recibido de ti una irresistible afinidad por todo lo que se agita en la oscura masa de la materia; porque sé que yo mismo soy irremediablemente menos hijo del cielo e hijo de la tierra”.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Como sacerdote luterano, Dietrich Bonhoeffer solía dar este consejo a una pareja cuando presidía su boda: «Hoy estáis enamorados y creéis que vuestro amor sostendrá vuestro matrimonio, pero no puede. Dejad que vuestro matrimonio sostenga vuestro amor.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
En las fronteras de todo el mundo encontramos hoy refugiados, millones de ellos. Se les demoniza fácilmente, se les ve como una molestia, una amenaza, como invasores, como criminales que huyen de la justicia en sus países de origen.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Fue Karl Rahner quien escribió esas palabras, y no entenderlas es arriesgarnos a dejar que la inquietud llegue a ser un cáncer en nuestras vidas. ¿Qué significa estar atormentado por la insuficiencia de todo lo accesible? ¿Cómo estamos torturados por lo que no podemos poseer?
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Honramos a Dios no al vivir con miedo de ofenderle, sino empleando reverentemente la maravillosa energía que Dios nos da. Dios no es una ley que deba ser obedecida, sino una gozosa energía en la cual ocuparnos generativamente.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Hay momentos en que nuestro mundo se desmorona. ¿Quién no ha tenido esa sensación? «¡Me estoy desmoronando! ¡Esto me supera! ¡Mi corazón está roto! ¡Me siento traicionado por todo! ¡Nada tiene sentido! ¡La vida está patas arriba!»
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Hace varios años, un amigo mío hizo una propuesta de matrimonio muy poco romántica a su prometida. Tenía poco más de cuarenta años y había sufrido varias desilusiones amorosas, algunas de ellas, según su propia confesión, fueron su culpa, resultado de cambios inesperados en sus sentimientos.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Hace varios años, un ministro presbiteriano al que conozco desafió a su feligresía a abrir más plenamente sus puertas y su corazón a los pobres.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Durante los postreros años de su vida, Thomas Merton vivió en una ermita situada fuera de un monasterio, confiando encontrar más soledad en su vida. Pero la soledad es algo ilusorio, y vio que siempre se le escabullía.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Crecí inmigrante de segunda generación en las más lejanas praderas del Oeste canadiense. Nuestra familia era pobre económicamente, campesinos de subsistencia, con las necesidades cubiertas y apenas mucho más.