Un buen apologeta tiene que convertir el pensamiento profundo en accesible, aunque sin empobrecerlo. Tiene que hacer simples las cosas sin ser simplista.
Un buen apologeta tiene que convertir el pensamiento profundo en accesible, aunque sin empobrecerlo. Tiene que hacer simples las cosas sin ser simplista.
Nuestras acciones morales todas dejan una huella, y a veces, si ese acto moral equivale a la desintegración del átomo, ese efecto dura para siempre. La muerte de Jesús desintegró el átomo moral.
Nuestra actitud negativa hacia otros y hacia el mundo revela principalmente lo magullados y heridos, avergonzados y deprimidos que estamos – y revela también las pocas veces que hemos oído a alguien que nos dijera: “¡Eres estupendo, eres mi preferido, estoy a gusto contigo!”
rabajo yo y me muevo en el ámbito de círculos eclesiásticos y estoy descubriendo que la mayoría de la gente que encuentro ahí es honesta, comprometida y, por lo general, irradia su fe de modo positivo. La mayoría de los que van a la iglesia no son hipócritas.
¿Cuál es el significado de esta historia de Noé? ¿Hemos de creer realmente que en un determinado momento de la historia humana toda la tierra fue inundada por el agua ?
Un humorista bromeaba recientemente señalando que las tecnologías modernas de información han vuelto obsoletas un buen número de cosas; ejemplos más notables: las guías telefónicas y la cortesía humana.
¿Creemos que no somos mejores que los demás, aunque muchas veces, en realidad sea sólo una pose, algo que tenemos que afirmar sobre nosotros mismos, sin embargo no resista la prueba completa de la honestidad?
"El hogar es por donde empezamos." T.S. Eliot escribió y describe una experiencia que se puede sentir tanto como libertad y como un dolor de corazón.
El plan divino a menudo se desarrolla bajo un ala oscura, el error de hoy está al servicio de la verdad de mañana, y la providencia de Dios a menudo pasa por alto las estructuras de poder.
En su monumental estudio del ateísmo, Michael Buckley sugiere que el ateísmo es, invariablemente, un parásito que se alimenta de una religión viciada. Se alimenta de una religión viciada, la acosan, y además como aves de rapiña la devoran.
Al famoso y tenaz psicólogo, Fritz Pearls, le preguntó un cristiano bien intencionado que si “él había sido salvado”. Él respondió diciendo, ¡todavía estoy tratando de averiguar cómo puedo ser útil!