¡Nadie logra ir al cielo sin una carta de recomendación de los pobres! Es ésta una cita atribuida a James Forbes, un Pastor protestante de Nueva York, que capta maravillosamente algo que los profetas antiguos de Israel resaltaron hace muchos siglos.
¡Nadie logra ir al cielo sin una carta de recomendación de los pobres! Es ésta una cita atribuida a James Forbes, un Pastor protestante de Nueva York, que capta maravillosamente algo que los profetas antiguos de Israel resaltaron hace muchos siglos.
Cuando nos sentimos extremadamente pobres con respecto a nuestra fe y a nuestras seguridades religiosas, Dios puede finalmente comenzar a moldearnos a su imagen y semejanza y desembocar en nuestra vida, puro y sin mancha.
Recientemente un amigo mío asistió a un funeral de un hombre que había dispuesto de su propia vida suicidándose. Al final del servicio religioso el hermano del finado habló a la asamblea cristiana.
Conozco ahora de modo existencial que la vida es frágil, que la salud es algo precioso y que tiene que apreciarse en vez de tomarla a la ligera. La fe y la esperanza están entrando a raudales en mi vida como nunca anteriormente
La mayor parte de mi vida adulta la he vivido y he trabajado en círculos académicos, estudiando en varias universidades, enseñando en círculos universitarios y teniendo como amigos íntimos y como colegas a profesores de universidad. ¿Cómo es ese mundo universitario? ¿Qué clase de gente habita en los ambientes académicos?
O dejamos de orar o dejamos de pecar y racionalizar. ¡El mayor peligro moral en nuestra vida consiste en que, lamentablemente, dejemos de orar!
En nuestra vida normal de cada día, estamos invariablemente tan preocupados por nosotros que nos es difícil ajustar a otros la misma realidad y valor que nos damos a nosotros mismos. En resumen, nos es difícil vivir en verdadera empatía, porque estamos consumidos para siempre por nuestros pesares y dolores.
Las apariencias externas fácilmente nos pueden engañar, y a menudo lo hacen. Eso es verdad en todos los ámbitos de nuestra vida humana, y la religión no es una excepción.
Durante más de mil años, los cristianos no han tenido el gozo de ser una familia unida en torno a Cristo. Aunque ya hubo tensiones en las primeras comunidades cristianas, hasta el año 1054 no se dio una división como para establecer, en realidad, dos comunidades cristianas formales: la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Católica en Occidente.
En su profundamente agudo libro “La violencia desvelada”, Gil Bailie nos lleva a través de una interesante sección de diarios del capitán James Cook, el afamado científico y explorador británico
Hoy día -dada la rapidez y cambio de nuestro mundo, el cúmulo de información que se nos da por las nuevas tecnologías, la rapidez con la que el conocimiento pasa ahora por nuestras vidas, …, oyes ocasionalmente a alguien decir, por lo general, al poco de ofrecer una opinión sobre algo: “De todas maneras, ¿qué sé yo?”. Buena pregunta: De todas maneras, ¿qué sabemos nosotros?