Ronald Rolheiser | En el Exilio
Esta puede parecer una pregunta frívola o irreverente, pero no lo es en absoluto. Es una pregunta importante y también reverente. ¿Por qué?
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Esta puede parecer una pregunta frívola o irreverente, pero no lo es en absoluto. Es una pregunta importante y también reverente. ¿Por qué?
Ronald Rolheiser | En el Exilio
¿Qué hacer cuando una herida o una pérdida te dejan sin consuelo y no hay forma de cambiar la situación?
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Una vez escuché una homilía desafiante en la que el sacerdote preguntó: “Si te llevaran a juicio acusado de ser cristiano, ¿habría suficientes pruebas para declararte culpable?”
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Dios es el objeto de todo deseo, aunque a veces nuestros deseos parezcan demasiado terrenales o incluso poco santos. Todo lo que deseamos está, en realidad, dentro de Dios. Tanto Jesús como los Salmos nos lo recuerdan.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
¿Cómo puede ser mejor para nosotros que alguien a quien amamos profundamente se vaya? Eso solo tendría sentido si la relación fuera disfuncional o abusiva.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
El protagonista de la obra Murder in the Cathedral de T.S. Eliot es Tomás Becket, un arzobispo que, a simple vista, parece un santo.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Cuando la fe se oscurece y todo parece vacío, ahí puede brotar la experiencia más pura de Dios. El Viernes Santo y las noches oscuras del alma nos revelan un Dios que se entrega sin máscaras, más allá de nuestras proyecciones.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
La verdadera mística no se busca en lo extraordinario, sino en el silencio del corazón. Allí, desnudos de toda apariencia, descubrimos quiénes somos ante Dios.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Todos nosotros, hombres y mujeres, casados o solteros, con vida larga o corta, al final moriremos vírgenes, es decir, sin haber vivido la “sinfonía completa” de la existencia.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Un buen matrimonio enseña más que cualquier curso. Es chimenea que da calor, mesa que ofrece alimento, vaso que soporta el dolor y cuerpo de Cristo que nutre al mundo. Así vivieron mis tíos: con fe, amor y hospitalidad, compartiendo su vida y sosteniendo a muchos con esperanza.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
La muerte de un hijo deja una herida profunda y antinatural que ni el tiempo ni la fe pueden borrar. Este artículo reflexiona sobre por qué ese dolor es tan persistente y cómo la fe puede ayudarnos a vivir con él sin eliminarlo.