El evangelio de san Juan nos describe hoy la piscina de Betesda. El ambiente y la
El evangelio de san Juan nos describe hoy la piscina de Betesda. El ambiente y la
«Si no veis signos y prodigios, no creéis» es la sentencia de Jesús ante la incredulidad porque los ojos no suelen reconocer a un profeta en su tierra. No es la primera vez que se presenta esta situación, pero tenemos que reconocer que estas
El evangelio de san Lucas nos manifiesta la identidad del discípulo. Es aquel que
Celebramos hoy la Anunciación del Señor o la fe de María, que bien pudiera ser el
título de esta solemnidad. Como sabemos, de María se nos dice bien poco en los
evangelios. Pero de lo que se nos dice no sobra una coma.
El libro del Deuteronomio pone en boca de Moisés el recuerdo de los valores que sostienen al pueblo en la nueva tierra, en la alianza. Nuestro caminar como cristianos se sostiene en la misma seguridad: la alianza.
«Hasta setenta veces siete» responde Jesús a Pedro. El perdón es el principio de la fraternidad. El gran principio transformador en nuestro mundo no es otro que ofrecer la posibilidad de vivir reconciliados.
La lectura del profeta Daniel incide en la libertad que acompaña la vida de los testigos. La libertad de quien sabe que su respaldo es solo Dios. Ser buenos cristianos se apoya en la responsabilidad de ser buenos ciudadanos.
Es una incógnita real por qué se conjugaron una cadena de despropósitos que confluyeron en la condena de un inocente: Jesús. Desde el punto de vista racional es desconcertante; desde el punto de vista creyente es imprescindible.
«Nada temo, porque tú vas conmigo» respondemos en el salmo de este día. Y es la respuesta que nace de la fe. El camino de la vida forma parte de la realidad del ser humano. Y ese camino lo ha de transitar.
El profeta Jeremías nos deja en la primera lectura de la celebración de hoy la «viga» sobre la que se asienta la fraternidad. «Yo, como manso cordero» dice el profeta refiriéndose a Jesús.
«El Señor está cerca de los atribulados» respondemos hoy en el salmo responsorial. Y es, sin duda, una gran certeza. Quien ha perdido toda seguridad encuentra en Dios la seguridad insegura de quien cuida su vida.