Si hay algo desconcertante para el ser humano es entender en qué consiste la fecundidad para Dios. Nuestra comprensión del bien y la posibilidad nada tienen que ver con las promesas que Dios nos hace con su Alianza.
Si hay algo desconcertante para el ser humano es entender en qué consiste la fecundidad para Dios. Nuestra comprensión del bien y la posibilidad nada tienen que ver con las promesas que Dios nos hace con su Alianza.
La lectura del profeta Daniel incide en la libertad que acompaña la vida de los testigos. La libertad de quien sabe que su respaldo es solo Dios. Ser buenos cristianos se apoya en la responsabilidad de ser buenos ciudadanos.
Es una incógnita real por qué se conjugaron una cadena de despropósitos que confluyeron en la condena de un inocente: Jesús. Desde el punto de vista racional es desconcertante; desde el punto de vista creyente es imprescindible.
«Nada temo, porque tú vas conmigo» respondemos en el salmo de este día. Y es la respuesta que nace de la fe. El camino de la vida forma parte de la realidad del ser humano. Y ese camino lo ha de transitar.
El profeta Jeremías nos deja en la primera lectura de la celebración de hoy la «viga» sobre la que se asienta la fraternidad. «Yo, como manso cordero» dice el profeta refiriéndose a Jesús.
«El Señor está cerca de los atribulados» respondemos hoy en el salmo responsorial. Y es, sin duda, una gran certeza. Quien ha perdido toda seguridad encuentra en Dios la seguridad insegura de quien cuida su vida.
PROCLADE – Solidaridad y Misión. | Adviento 2024
Isaías nos abre la esperanza. Nos recuerda que el plan que Dios tiene para su humanidad es el de la paz.
Proclade | Adviento 2024
La invitción a levantar la cabeza nos viene muy bien en cualquier momento, pero más en este comienzo del tiempo de Adviento.
La propuesta de fraternidad de Dios supera cualquier previsión. «Recogeré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido», nos dice en la primera lectura de hoy. Será la voluntad de Dios la que establezca los límites de la fraternidad.
La confianza en Dios te lleva a entender que, efectivamente, sondea las entrañas y el corazón. La experiencia de fe se sitúa en la profundidad del ser humano. Por eso, la construcción de la fraternidad, nos exige y posibilita reconocer el valor de cada persona.
Si hay algo desconcertante para el ser humano es entender en qué consiste la fecundidad para Dios. Nuestra comprensión del bien y la posibilidad nada tienen que ver con las promesas que Dios nos hace con su Alianza.