Suena la trompeta y, cual pregonero, la Iglesia hace su llamada un año más: “El Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en la Buena Noticia”. El tono de la invitación es fuerte, profético. Mas el grito, quizás no consiga despertar un inte
Suena la trompeta y, cual pregonero, la Iglesia hace su llamada un año más: “El Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en la Buena Noticia”. El tono de la invitación es fuerte, profético. Mas el grito, quizás no consiga despertar un inte
Suena la trompeta y, cual pregonero, la Iglesia hace su llamada un año más: “El Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en la Buena Noticia”. El tono de la invitación es fuerte, profético. Mas el grito, quizás no consiga despertar un inte