Efectivamente, todo es gracia; y la gracia nos iguala a todos en el amor.
Efectivamente, todo es gracia; y la gracia nos iguala a todos en el amor.
Para que sepamos verte como Abbá, despojados de nosotros mismos
y abiertos a tu misericordia.
Me pregunto si eras un buscador de Dios, o acaso una presa atrapada por él, como Jeremías.
Ayúdanos a descubrir tu proyecto sobre nosotros, a interpretarlo, a asumirlo, a realizarlo plenamente.
Cuantos formamos la Iglesia, debemos evocar constantemente el perdón que nos otorga Cristo y las exigencias de la vida fraterna.
Cierto día escribiste que las vidas de los santos son una especie de comentario al evangelio. Sin imaginarlo, estabas definiendo la tuya.
‘Quien se encuentra con Jesús cara a cara no tiene otra salida que ponerse a su servicio’.
Hazme ser en el corazón de la noche y en la noche del corazón de tantos hermanos, signo luminoso de esperanza.
Nuestro dinero, nuestra vida, tiene una finalidad clara: ayudar a los demás, sobre todo si son pobres.
Te describieron como «una casa enorme y muy cómoda, con grandes ventanas que dejaban entrar la luz del día».
Déjanos escucharte, Señor, escucharte y alimentarnos de ti hasta identificarnos silenciosamente contigo.