‘Quien se encuentra con Jesús cara a cara no tiene otra salida que ponerse a su servicio’.
‘Quien se encuentra con Jesús cara a cara no tiene otra salida que ponerse a su servicio’.
Hazme ser en el corazón de la noche y en la noche del corazón de tantos hermanos, signo luminoso de esperanza.
Nuestro dinero, nuestra vida, tiene una finalidad clara: ayudar a los demás, sobre todo si son pobres.
Te describieron como «una casa enorme y muy cómoda, con grandes ventanas que dejaban entrar la luz del día».
Déjanos escucharte, Señor, escucharte y alimentarnos de ti hasta identificarnos silenciosamente contigo.
Querido Mahatma, eras hindú a tu manera. Y también cristiano a tu manera.
Tú eres el Verbo eterno, el Hijo de Dios vivo, la Palabra hecha carne, la plenitud de la revelación.
Lees, reflexionas, escribes. Te unes a quienes cultivan el sueño romántico de suplantar a Dios. Y topas con él.
Señor Jesús, tú eres el Verbo de Dios hecho hombre que habita entre nosotros.
Tal vez sea fácil vivir sin dinero o propiedades. Algo más difícil es entregar nuestro tiempo y nuestras cualidades, nuestro ser.
Abrasado de calor o cubierto de rocío, jamás has abandonado nuestra puerta.