Lo comprobamos nosotros mismos, poniendo la mano sobre nuestro corazón.
Lo comprobamos nosotros mismos, poniendo la mano sobre nuestro corazón.
Que sepa hacerte visible en el centro de mi comunidad que es la tuya.
Señor Jesús, gracias por haberme llamado a cuidar a mis hermanos enfermos.
Uno para todos: hombres y mujeres, negros y blancos, sanos y enfermos, ateos y creyentes.
No permitas, Señor, que viva y muera con un corazón egoísta, preocupado sólo de tener yo lo necesario.
Ayúdanos, Señor, a acoger la vida que tú nos regalas y a cultivarla día a día.
(Salmo de un deprimido)
Hoy queremos contemplarte en los presos de todas las cárceles del mundo.
Que en cada rostro humano acertemos a descubrir los ojos de un hijo tuyo.
Lo comprobamos nosotros mismos, poniendo la mano sobre nuestro corazón.
Que sepa hacerte visible en el centro de mi comunidad que es la tuya.