Autor

Angel Aparicio

Madre dolorosa

Madre dolorosa

El templo de Jerusalén atraía el cora­zón del pueblo judío. Cualquier tiempo era propicio para acudir al encuentro con Dios, habitante del templo. Moisés había mandado que toda mujer judía, que hubiera dado a luz, acudiera al templo cuarenta días después del parto (Lv 5,7; 12,8). Allí se purificaría y con­fesaría a Dios como único Señor de la vid

La madre del  nuevo pueblo

La madre del nuevo pueblo

Somos hijos de nuestros padres y de nuestra tierra. Por ejemplo, a un israelita siempre le acompañarán los recuerdos ancestrales de Egipto. Si habla de su Dios, inmediatamente añadirá: «Te sacó de Egipto- (Dt 5,6; Ex 20,2).

La Madre del Señor (Lc 1,26-38)

La Madre del Señor (Lc 1,26-38)

Esta página evangélica suele llamar­se «La Anunciación». Con este nombre ha sido inmortalizada por las traduccio­nes bíblicas y por las artes.

¿Por qué soy sacerdote?

¿Por qué soy sacerdote?

¿Qué se le pide a un presbítero? Nada menos que «ser testigo de los sufrimientos de Cristo», en continuidad con los presbíteros que me han precedido a lo largo de la historia.

Madre dolorosa

Madre dolorosa

El templo de Jerusalén atraía el cora­zón del pueblo judío. Cualquier tiempo era propicio para acudir al encuentro con Dios, habitante del templo. Moisés había mandado que toda mujer judía, que hubiera dado a luz, acudiera al templo cuarenta días después del parto (Lv 5,7; 12,8). Allí se purificaría y con­fesaría a Dios como único Señor de la vid

La madre del  nuevo pueblo

La madre del nuevo pueblo

Somos hijos de nuestros padres y de nuestra tierra. Por ejemplo, a un israelita siempre le acompañarán los recuerdos ancestrales de Egipto. Si habla de su Dios, inmediatamente añadirá: «Te sacó de Egipto- (Dt 5,6; Ex 20,2).

La Madre del Señor (Lc 1,26-38)

La Madre del Señor (Lc 1,26-38)

Esta página evangélica suele llamar­se «La Anunciación». Con este nombre ha sido inmortalizada por las traduccio­nes bíblicas y por las artes.

¿Por qué soy sacerdote?

¿Por qué soy sacerdote?

¿Qué se le pide a un presbítero? Nada menos que «ser testigo de los sufrimientos de Cristo», en continuidad con los presbíteros que me han precedido a lo largo de la historia.

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