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Oración contemplativa

Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano) -

Hoy, la oración contemplativa, como es definida clásicamente y practicada popularmente, está sujeta a considerable escepticismo en algunos círculos. Por ejemplo, el método de oración comúnmente llamado Oración Centrante  (Centering Prayer), popularizado por personas como Thomas Keating, Basil Bennington, John Main y Laurence Freeman, es visto con recelo por mucha gente, que lo identifica con algo desde “New Age” hasta Budismo, búsqueda de sí mismo, ateísmo.

Se reconoce que no todos sus partidarios y practicantes están libres de esas cargas, pero ciertamente sus verdaderos practicantes lo están. Entendido y practicado correctamente este método de oración, que permite algunas variaciones en su práctica, es de hecho la forma de oración que los Padres del Desierto, Juan de la Cruz y el autor de La nube del no-saber llaman contemplación.

¿Qué es la contemplación, como definida en esta tradición cristiana  clásica? Con disculpas a la tradición de Ignacio de Loyola, que formatea cosas diferentemente pero está muy de acuerdo con esta definición, la contemplación es la oración sin imágenes ni imaginación, esto es, la oración sin intento de centrar los pensamientos y sentimientos en Dios y las cosas santas. Es una oración tan singular en su intención de estar presente a Dios solo, que rehúye  todo, incluso pensamientos piadosos y sentimientos santos, para simplemente sentarse en la oscuridad, en un deliberado no- saber, en el cual todos los pensamientos, imaginaciones y sentimientos sobre Dios son no fomentados ni entretenidos, como es normal para todos los demás pensamientos y sentimientos. En palabras de La nube del no-saber, es una simple tendencia directamente hacia Dios.

En la oración contemplativa clásicamente entendida, después de un breve e inicial acto de centrarse uno mismo en oración, uno simplemente se sienta, pero se sienta con la intención de tender directamente hacia Dios en un lugar más allá del sentimiento e imaginación donde uno espera dejar a la inimaginable  realidad de Dios abrirse camino de un modo que los sentimientos, pensamientos e imaginaciones subjetivas no pueden manipular.

Y es precisamente en este punto donde la oración contemplativa es las más de las veces incomprendida y criticada. Las preguntas son: ¿Por qué deberíamos tratar de fomentar y entretener pensamientos santos y  sentimientos piadosos durante la oración, no es eso lo que estamos tratando de hacer en la oración? ¿Cómo podemos estar orando cuando no estamos haciendo nada, sólo estando sentados? ¿No es esto cierta forma de agnosticismo? ¿Cómo nos encontramos en esto con un Dios amante y personal? ¿No es esto simplemente cierta forma de meditación trascendental que puede ser usada como una forma de auto-búsqueda, una yoga mental? ¿Dónde está Jesús en esto?

Dejaré al autor de La nube del no-saber explicar esto: “Sería muy inapropiado y un gran obstáculo a un hombre que debería estar trabajando en esta oscuridad y en esta nube del no-saber, con un impulso afectivo de amor a Dios solo, permitir cualquier pensamiento o cualquier meditación de los maravillosos dones de Dios, de su amabilidad o su trabajo en cualquiera de sus criaturas, corporales o espirituales, elevarse en su mente como para estrecharse entre él y su Dios, aun cuando fueran pensamientos muy santos, y darle gran felicidad y consuelo. … Porque mientras el alma habita en este cuerpo mortal, la claridad de nuestra comprensión en la contemplación de todas las cosas espirituales, y especialmente de Dios, está siempre mezclada con alguna suerte de imaginación”. No podemos imaginar a Dios, sólo podemos conocer a Dios.

En esencia, la idea es que nunca podemos confundir el icono con la realidad. Dios es inefable; y, consecuentemente, todo lo que pensamos o imaginamos sobre Dios es, en efecto, un icono; incluso las palabras de la escritura misma son palabras sobre Dios, no la realidad de Dios. Se reconoce que los iconos pueden ser buenos, en el grado en que sean entendidos precisamente como iconos, como señalando a una realidad más allá de ellos mismos; pero en cuanto los tomamos como realidad -nuestra constante tentación- el icono se convierte en ídolo.

La diferencia entre meditación y contemplación está indicada en esto: En la meditación, nos fijamos en los iconos, en Dios como Dios aparece en nuestros pensamientos, imaginación y sentimientos. En la contemplación, los iconos son tratados como ídolos, y la disciplina entonces es sentarse en una aparente oscuridad, bajo una nube de no-saber, para tratar de estar cara a cara con una realidad que es demasiado grande de atrapar en nuestra imaginación. La meditación, como icono, es algo que resulta útil para un tiempo, pero al fin somos llamados a la contemplación. Como  La nube del no-saber dice: “Sin duda, aquél que busca tener a Dios perfectamente no logrará su descanso en la conciencia de ningún ángel ni santo que esté en el cielo”.

Karl Rahner está de acuerdo: “¿Hemos intentado amar a Dios en esos espacios donde uno no es mantenido en una ola de arrobamiento emocional, donde es imposible confundir la fuerza de vida de uno mismo y de alguien con Dios, donde uno acepta morir de un amor que parece como la muerte y la negación absoluta, donde uno clama en una aparente vaciedad y un total desconocimiento?”.

Eso es, en resumen, la oración contemplativa, auténtica oración centrante,  como disciplina.

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icono comentarios 9 comentarios

Comentarios

SantosgregorioP SantosgregorioP
el 5/12/16
Parece aburrido tu articulo, en el sentido de no saber mucho sobre la contemplación, estas predispuesto a lo que la nueva era le ofrece a la humanidad, pero el verdadero sentido de la contemplación no te inspira a dejar la mente en blanco, conoce primero el método de la lectio divina y comprenderás, la lectura de la Biblia inspira a la meditación,( rumiar) que te lleva a la contemplación, (recrear lo que meditamos) te parece esto budismo o nueva era?
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Luis Solórzano Luis Solórzano
el 29/11/16
Que importante, alcanzar esa plenitud trascendental que el SEÑOR nos pide al momento de estar con Él.
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Catalina Catalina
el 19/11/16
Los dos testigos.
los olivos y las dos lámparas que están ante el señor del mundo nos cuidán siempre cada que alguien intenta asernos
dañó ai esta el como el padre que todo lo ve y lo sies que en este nuevo día le doi gracias a.Dios por cuidarme y cuidar alos mios de todo aquello que nosotros no podemos cuidarnos y que el manda asus Ángeles y con el poder de Dios nos cuidán amén y amén
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Alonso Trejos Alonso Trejos
el 6/11/16
¡Es la oración en que uno se vacia de uno mismo, solo el ser y Dios se encarga de lo demás! Es la confianza total en Dios!
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Freddy R Freddy R
el 27/10/16
Creo que entendí un poco la diferencia entre la meditación y la contemplación. En esta última se trata de no figurarse ícono alguno, pero me pregunto; pero a donde me llevará ese inmenso vacío de cosas imaginables? Que es lo que exactamente voy a conseguir con ello?
Hace varios años atrás leí un libro en donde la autora del mismo recomendaba este tipo de oración (contemplativa) pero decía que jamás hay que dejar la mente completamente en blanco, que al inicio de la oración era necesario enfocar el pensamiento hacia Dios, porque de lo contrario cualquier espíritu malo podría irrumpir o tomar algún tipo de posesión en la vida de la persona.
Padre, que puede usted responderme al respecto de esto último?
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Manuel. Manuel.
el 19/10/16
Hoy pleno de calma deseo que al albur de mi paz penetrar en el sosiego de la inmensidad de Dios. Él es mi eterno descanso y en él me conforto de forma sublime. Se de su gran magnitud, por el mismo desconocimiento que poseo, y por eso en la inmensidad navego dejándome llevar por su grandeza.
Hoy te contemplo Señor en el sosiego que me brinda tu esplendor. Gracias te doy por tu infinita generosidad.
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Martha Martha
el 18/10/16
Definitivamente mi oracion nunca sera contemplativa,
nunca podre tener un encuentro con Dios excluyendo
todo, sentimientos, imagenes, proyectos tanto espiri-
tuales como corporals. Mi oracion siempre se imagina
un Dios que habla conmigo, que me espera , que me
protégé, que me ama, que nunca deja de acudir al
encuentro; lo siento en todo mi ser, necesito imagi-
narlo; siempre la misma figura de Padre bondadoso,
amable, que me entiende; nunca podre sentarme a
orar con un Dios absoluto, vacia de sentimientos en
una oscuridad total, rechazando toda idea de belleza
spiritual cuando antes de dormir doy gracias a mi
Dios (mi Abba) porque en ese momento es solo mio,
aunque entiendo que es Universal no propiedad par-
ticular ; le doy gracias por el dia transcurrido, pido
por mi fa ... » ver comentario
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Neja Carregar Neja Carregar
el 18/10/16
18-10-2016.

La oración CONTEMPLATIVA es la expresión sencilla del
misterio de la oración.Es una mirada de FE, fijada en JESÚS,
una escucha de la Palabra de DIOS, un silencioso amor.
Realiza la unión con la oración de Cristo en la medida en que nos hace participar de su misterio.

Un saludo.
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Gedeon Gedeon
el 17/10/16
Padre:

Lo siento, pero no entiendo su artículo sobre la oración contemplativa.
Quizás no estoy preparado, no digo ya para orar contemplativamente, sino incluso para entender el concepto.
Necesito tener una referencia de Dios. Cuando me lo imagino como Dios Hombre me fluye la oración de forma instintiva, pero cuando intento ver al Dios Padre, al Dios absoluto, me pierdo y me desasosiego.
Por eso entiendo mejor la oración como meditación. Quizás no sea tan valiosa, pero la entiendo y me gratifica.
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