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Milagros verdaderos

Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano, cmf) -

Milagros verdaderosRalph Waldo Emerson llama a las estrellas del cielo nocturno “mensajeras de belleza, que iluminan el universo con su asombrosa sonrisa” y opina que, si aparecieran durante una sola noche cada mil años, estaríamos de rodillas en adoración y alimentaríamos el recuerdo durante el resto de nuestras vidas. Pero, dado que se presentan cada noche, el milagro pasa mayormente inadvertido. Vemos la televisión en vez de eso.

Pero, no obstante su belleza, las deslumbrantes estrellas no son el milagro más sobresaliente que pasa inadvertido. Los milagros más grandes tienen que ver con la gratuidad, con el amor, con descongelar un alma, con el perdón. Nuestra gran pobreza es que éstos pasan mayormente inadvertidos. Hay cosas mucho más asombrosas que las estrellas por las que arrodillarnos en gratitud, y hay cosas más profundas y dignas de alimentar en el recuerdo que una noche iluminada por las estrellas.

El escritor belga de espiritualidad Benoit Standaert sugiere que el mayor milagro es “que lo libremente dado existe, que hay amor que hace un todo y que abraza lo que se ha perdido, que elige lo que había sido desechado, que perdona lo que ha sido encontrado culpable más allá de la apelación, que une lo que al parecer había sido desgarrado para siempre”.

El milagro más grande es que hay redención para todo aquello que  hacemos mal. Hay redención de todo lo que hemos dejado de cumplir a causa de nuestra insuficiencia. Hay redención de nuestras heridas, de todo lo que nos ha dejado física, emocional y espiritualmente claudicantes y fríos. Hay redención de la injusticia, de la deslealtad que sufrimos y del daño que infligimos a otros a sabiendas o sin saber.  Hay redención de nuestros errores, nuestros fallos morales, nuestras infidelidades, nuestros pecados. Hay redención de nuestras relaciones que se han hecho agrias, de nuestros matrimonios, familias y parientes que han sido apartados por la incomprensión, el odio, el egoísmo y la violencia. Hay redención del suicidio y el asesinato. Nada cae fuera del alcance del poder de Dios para perdonar, para resucitar y volver a hacerlo nuevo, fresco, inocente y gozoso.

Todas nuestras vidas, en mayor o menor grado, acaban incompletas, rotas, injustamente arrebatadas de nosotros y causantes de daño a otros por nuestra debilidad, infidelidades, pecado y malicia; y, no obstante, al fin, todo puede volver a estar limpio. Hay redención, nueva vida después de todos los caminos que hemos errado en este mundo. Y esa redención viene a través del perdón.

El perdón es el milagro mayor, el último milagro de todos, que, juntamente con la vida eterna, es el verdadero sentido de la resurrección de Jesús. Nada hay más divino, ni milagroso, que un momento de reconciliación, un momento de perdón.

Por esta razón, cuando los Evangelios relatan la resurrección de Jesús, su énfasis, una y otra vez, está en el perdón. De hecho, el Evangelio de Lucas no distingue el anuncio de la resurrección del anuncio del perdón de los pecados. Perdón y resurrección están intricadamente enlazados. Del mismo modo, en el Evangelio de Juan, en la primera aparición de la resurrección de Jesús a la comunidad reunida (con todos ellos escondidos dentro con las puertas cerradas con llave por miedo a los judíos) les da el poder de perdonar los pecados. El mensaje de la resurrección es que un cuerpo muerto puede ser levantado nuevamente de la tumba. Pero esto no sólo vale para nuestros cuerpos físicos, que mueren, sino vale también, especialmente, para los corazones que están helados y muertos por el desánimo, la amargura, la ira, la separación y el odio. El milagro de la resurrección consiste tanto en que se levanten a nueva vida las almas adormecidas, como en que se levanten a nueva vida los cuerpos muertos.

A pesar de estar casi abrumados por nuevos inventos, máquinas y artilugios de hoy día que hacen todo, incluso hablarnos, en verdad, vemos muy poco que eso sea genuinamente nuevo, que eso no sea la norma. Ciertamente,  vemos que cada día nos  vienen nuevas innovaciones tan rápidamente que tenemos dificultad de competir con los cambios que están trayendo. Pero, al fin,  estas innovaciones no nos sorprenden realmente, al menos no a un nivel profundo, al nivel del alma, moralmente. Son simplemente más de lo que ya tenemos, extensiones de la vida ordinaria, nada sorprendente de  verdad.

Pero cuando ves a una mujer perdonar a otra persona que de verdad le ha causado daño, estás viendo algo que no es normal, que es sorprendente. Estás viendo algo que no es simplemente otro ejemplo de cómo las cosas se despliegan naturalmente. Del mismo modo, cuando ves que la cercanía y el amor abren camino a un hombre que ha estado largo tiempo esclavo de un corazón amargo y airado, estás viendo algo que no es precisamente otro ejemplo de vida normal, de apertura ordinaria. Estás viendo novedad, redención, resurrección, perdón. El perdón es la única cosa nueva sobre  nuestro planeta; todo lo demás es sólo más de lo mismo.

Y así, en las palabras de Benoit Standaert: “Toda vez que nos esforzamos en traer un poco más de paz por medio de la justicia aquí en la tierra y, de cualquier forma, cambiamos la tristeza en felicidad, sanamos corazones rotos o atendemos a los enfermos y los débiles, llegamos directamente a Dios, el Dios de la resurrección”.

El perdón es el milagro más asombroso que veremos o experimentaremos en la vida a este lado de la eternidad. Él, solo, contribuye a que sea posible el cielo… y la felicidad.

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icono comentarios 7 comentarios

Comentarios

eleazar eleazar
hace 1 semana, 5 días
Buen artículo. El milagro sana, restituye, limpia el bien, el ser perdido, su esencia, naturaleza. Si pensamos sólo en la restitución material, la vida de la hija de Jairo, el don de la ubicuidad de algunos santos, . . , nos perdemos la sanación completa, integral de la persona. Esa milagrosa restitución que salta las leyes que manejan la materia, vetada a la inmensa mayoría de los mortales, tiene su fundamento en la restitución misericordiosa de Dios, y esta faceta inmaterial, no sólo no nos esta vetada, si no que es Dios quién desea que nos apliquemos; no es mas que amar, y aunque no sea imposible en muchas ocasiones, que El para encauzar la creación, y sus hijos.
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Rosa Elena Rosa Elena
hace 1 semana, 4 días
Hermosa ymotivadora reflexion.Bendito sea Dios
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Martha Martha
hace 1 semana, 4 días
Asi lo creo, el Perdon es el Milagro por excelencia,
el mas maravilloso, el mas dificil de conceder y de
recibir; por eso es un suceso que debemos recordar
por siempre, como si lo concedieramos o recibiera-
mos cada mil anos como dice el texto de las noches
estrelladas.
No hay extraneza en todos los adelantos que se ori-
ginan cada dia en todas las materias existentes, no
es asombroso ver avanzar la tecnologia, lo espera-
mos cada dia mas. En cambio al Perdon lo vemos
como algo infrecuente, nos causa admiracion tener
el Corazon repleto de amor que nos hace no darnos
cuenta de errores que nos hacen dano a nosotros y
quizas a los demas; es ahi cuando surge el portento
llamado Perdon carente de toda reclamacion y des-
afecto.
Saludos.......
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Claudio G. Claudio G.
hace 1 semana, 1 día
Buen artículo!!! Muy buenos comentarios!!! Impresionante reflexión que me llenó el ALMA, que Dios haga posible que a través de una profunda metanoia, podamos experimentar el verdadero PERDÓN!! Cuanta falta que nos hace!! Dios los bendiga!! Abzo grande...
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Josesitoquerido Josesitoquerido
hace 1 semana
El perdón brota de un corazón que ha experimentado la bondad y la dulzura del Amor. Es poder sanador que embellece por dentro y rejuvece el entorno para tranformarlo en antesala del Cielo. Amar duele y se robustece con el perdón.
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MariaA MariaA
hace 5 días, 11 horas
Precioso. Gracias.
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Humberto Humberto
hace 4 días, 2 horas
Saludos a todos! Que reflexión tan extraordinaria! El perdón es el milagro menos frecuente pero el que más da vida; a ejemplo de Cristo que murió por nuestros pecados, pero resucitó para darnos vida nueva en el Espíritu. Amén.
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