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El poder de las llaves (XXI Domingo del Tiempo Ordinario “A”)

El peor pecado es el de no dejarse perdonar; significa orgullo. Una de las tentaciones más agresivas respecto al perdón es pensar que no nos lo merecemos. También es peligroso haber perdido la conciencia de pecado, o por el contrario, llevar cuentas de las veces que se ha pedido misericordia y creer que ya no se tiene posibilidad de perdón.