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Desde el seno materno (Domingo 2º del T.O.)

 Sin duda, tanto la lectura del profeta Isaías, como el texto evangélico que hoy nos propone la liturgia dominical, tienen un claro sentido cristológico. Jesús es quien personaliza la visión del profeta: “Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso”. “Te hago luz de las naciones  para que mi salvación llegue hasta el confín de la tierra”. Y Juan el Bautista señala a Jesús no solo como Mesías, o como Cordero de Dios, sino como Hijo de Dios.